CAPITULO 13

DE NIXON A REAGAN: ENCLAUSTRAMIENTO

BOLIVIANO ES PROBLEMA HEMISFERICO

 

Los Presidentes bolivianos René Barrientos Ortuño, Luis Adolfo Siles Salinas y Alfredo Ovando, intentaron llegar a un acuerdo entre 1964 y 1970 con el Gobierno del Presidente Frei, pero no encontraron ningún eco favorable en la administración demócrata cristiana de Chile. Esta, a pesar de sostener una posición de integración latinoamericana y de acercamiento entre los países de la región, mantuvo para Bolivia - en la cuestión marítima - la posición tradicionalmente dura de la Cancillería de Mapocho. (1)

Como las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile permanecían suspendidas desde el rompimiento en abril de 1962, los gobiernos de Frei y Siles Salinas decidieron, en 1969, elevar el rango conferido a sus consulados generales en Santiago y La Paz, respectivamente, de modo que los cónsules, a un nivel más alto, pudieran solucionar innumerables problemas cotidianos que no podían encontrar un arreglo debido a la falta de relaciones diplomáticas. De esta manera, Chile envió a La Paz al embajador Carlos Mardones y Bolivia envió a Santiago al Embajador Franz Ruck Uriburu, ambos como Cónsules. (2)

Al Embajador Ruck Uriburu, como Cónsul General, se le encomendó la difícil tarea de replantear el problema marítimo que se mantuvieron y reiteraron bajo los gobiernos de los presidentes Ovando y Torres. El Embajador Ruck, como se mencionó anteriormente, no pudo llegar a ningún entendimiento con el Gobierno de Frei.

Posteriormente, el nuevo Gobierno de Chile, en 1970, bajo el Presidente Salvador Allende, demostró un espíritu americanista y recibió con beneplácito las gestiones de Ruck Uriburu. El diplomático boliviano definió al nuevo Canciller de Chile, señor Clodomiro Almeyda, como: "el chileno que a mi juicio fué el mejor receptor de nuestras legítimas aspiraciones, el más sincero negociador y un verdadero amigo de Bolivia." (3)

Las gestiones de Ruck Uriburu destinadas a lograr "un acceso propio y soberano al Océano Pacífico", le permitieron llegar a acuerdos preliminares que contemplaban un corredor territorial, un puerto, un enclave y el uso exclusivo de un muelle en Arica. Estos arreglos se replantearon y confirmaron en una reunión reservada entre el Canciller boliviano, señor Huáscar Taborga y el Canciller chileno Clodomiro Almeyda, realizada el 14 de abril de 1971 en ocasión de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos en San José de Costa Rica. (4) En dicha Asamblea General, al día siguiente de la entrevista confidencial, el 15 de abril, el canciller Almeida dijo en su discurso: "Deseamos con igual fervor restablecer nuestras relaciones diplomáticas con Bolivia, convencidos de que la actual situación entre nuestros países no tiene justificación ante nuestros pueblos y ante la Historia". (5)

Reafirmando esta posición, el Presidente Allende días más tarde, en su Primer Mensaje ante el Congreso, el día 21 de mayo de 1971, afirmó:... "Este Gobierno ha tenido ya la ocasión de lamentar que nuestra relación con la República de Bolivia se mantenga en una situación anómala, que contradice la vocación integracionista de ambos pueblos. A Bolivia nos unen sentimientos e intereses comunes. Es nuestra voluntad poner todo lo que esté de nuestra parte para normalizar nuestras relaciones." (6)

Las negociaciones de Ruck Uriburu y Almeyda culminaron el día 13 de agosto de 1971, cuando se decidió que el Presidente Allende llamaría por teléfono desde Arica al Presidente Torres el día 23 de agosto de 1971, a su paso y en gira a los otros países del Grupo Andino. En ese viaje, asimismo Allende plantearía al Presidente Velasco Alvarado del Perú, la necesidad de lograr la participación y el acuerdo peruano en la solución del problema marítimo de Bolivia. Los acontecimientos políticos en Bolivia cambiaron desfavorablemente para este país el rumbo de la negociación, pues el Presidente Torres fué derrocado el 21 de agosto, apenas dos días antes de la fecha convenida para la llamada telefónica de Allende, que estaba destinada a oficializar con Bolivia las negociaciones y compromisos asumidos por el Gobierno chileno de la Unidad Popular.

El nuevo gobierno de Bolivia encabezado por el General Hugo Banzer Suárez y con Mario Gutiérrez como Canciller, inició a fines de 1971 nuevas gestiones ante el Gobierno de Allende a fin de lograr una solución al enclaustramiento boliviano. El Gobierno boliviano, por su parte, buscó la mediación del ex-Canciller, Gabriel Valdés, quien en su visita a La Paz en noviembre de 1971, como Sub-Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, trató el problema y sus posibles soluciones con el Canciller Gutiérrez. El ex-Canciller de Chile había manifestado que la única posible solución era:

"1. Dar a Bolivia un corredor a perpetuidad que sirviera para conectar su territorio con el mar.

2. Tal corredor constituiría un usufructo y no importaría soberanía plena, la cual se mantendría en favor de Chile.

3. En esa forma podrían evitarse las objeciones que pudiera formular el Perú respaldándose en el Tratado de 1929.

4. En la parte del corredor que llegara sobre el mar podría construirse un complejo industrial delicado principalmente a la petroquímica.

5. Se construiría también un puerto para uso del complejo industrial, puerto que resultaría automáticamente utilizable para atender las diversas necesidades de importación y exportación de Bolivia".

El Canciller Gutiérrez instruyó al Embajador y Representante boliviano ante las Naciones Unidas en Nueva York, Walter Guevara Arze, para que confirmara el planteamiento del ex-Canciller Gabriel Valdez y estableciera si éste contaba con el apoyo del Presidente Allende o del Canciller Almeyda. El señor Valdez manifestó al Embajador Guevara que el planteamiento era suyo, de carácter personal y que el gobierno de Allende no lo conocía. Planteó además que a su juicio los problemas políticos y económicos que afectaban al gobierno de Allende eran tales que el momento no era propicio para iniciar conversaciones sobre "la eterna cuestión de la salida al mar para Bolivia". Así informó el Embajador Guevara a la Cancillería en su nota del 7 de enero de 1972.

La otra vía que el Gobierno de Banzer utilizó, también a fines de 1971, fué la consulta efectuada en Montevideo por el Embajador Juan Pereira Fiorilo, Representante de Bolivia ante la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), al Embajador Pedro Daza, Representante de Chile ante ALALC. (7)

Estas consultas prosiguieron en Lima con la participación de los Representantes del Grupo Andino; posteriormente con una reunión binacional que se efectuó en Santiago en abril de 1973 y el encuentro en Lima del Canciller boliviano Gutiérrez con el Canciller chileno Letelier. Como consecuencia se había decidido realizar una reunión de alto nivel político en Cochabamba para tratar de encontrar una solución definitiva a los problemas entre Bolivia y Chile, que habría de realizarse en octubre de 1973. Esta vez, los acontecimientos políticos de Chile, con el derrocamiento del Presidente Allende en septiembre de 1973, impidieron llegar a un acuerdo.

LAS NEGOCIACIONES BANZER-PINOCHET

Al año siguiente, en marzo de 1974, la ceremonia de transmisión de mando al nuevo Presidente del Brasil , General Ernesto Geisel, dió lugar al encuentro entre los Presidentes Hugo Banzer de Bolivia y Augusto Pinochet de Chile, quienes bajo los auspicios del mandatario brasileño mantuvieron conversaciones privadas en Brasilia sobre la necesidad de reanudar relaciones diplomáticas entre los dos países y buscar una solución al problema marítimo de Bolivia. A su respecto de Brasilia, Banzer convocó a algunos ex-Presidentes, ex-Cancilleres y representantes de diferentes instituciones nacionales para estudiar un planteamiento a ser presentado ante Chile. En abril de 1974, los concurrentes a la convocatoria emitieron la llamada Declaración de Cochabamba cuyo punto inicial establecía:

"El retorno al mar es el objetivo nacional de mayor importancia que compromete por igual a todos los bolivianos".

Apoyados en la "Declaración de Cochabamba", el Presidente Banzer instruyó a la Cancillería boliviana para que preparara un planteamiento específico, y el 8 de febrero de 1975 restableció relaciones diplomáticas con Chile, lo que se conoció como "encuentro de Charaña", punto fronterizo donde Banzer y Pinochet firmaron el acta respectiva.

El Gobierno de Bolivia, que desde 1974 había desplegado una acción diplomática en varios países del mundo y en las organizaciones internacionales para lograr apoyo en su causa, presentó a Chile el 26 de agosto de 1975 una Ayuda-Memoria de siete puntos, entre los que sobresalen los siguientes:

"1. El Gobierno boliviano, con el fin de precisar los lineamienots para una negociación que permita alcanzar soluciones mutuamente convenientes y adecuadas a la situación de mediterraneidad que afecta a Bolivia, ha considerado oportuno presentar al Gobierno de Chile los criterios concretos que, a su juicio, deben servir de base para un acuerdo sobre este problema.

2. Cesión a Bolivia de una costa marítima soberana entre la línea de la Concordia y el límite del radio urbano de la ciudad de Arica. Esta cosa deberá prolongarse con una faja territorial soberana desde dicha costa hasta la frontera boliviano-chilena, incluyendo la transferencia del ferrocarril Arica-La Paz.

4. Cesión a Bolivia de un territorio soberano de 50 kilómetros de extensión a lo largo de la costa y 15 kilómetros de profundidad, en zonas apropiadas a determinar, alternativamente, próximas a Iquique, Antofagasta o Pisagua.

5. La faja costera señalada en el punto anterior, estará conectada con el actual territorio boliviano..."

El Gobierno de Chile con mucha reticencia y presionado por Banzer, quien planteó el problema marítimo ante la Asamblea de las Naciones Unidas, aceptó finalmente tratar con el Gobierno boliviano la concesión de una salida al mar. La respuesta chilena hecha pública el 19 de diciembre de 1975 especificaba en sus partes relevantes:

"...4. Atendiendo a la solicitud de Vuestra Excelencia, reitero en la presente nota los términos con los que mi Gobierno desea responder a los lineamientos para una negociación destinada a alcanzar una solución mutuamente conveniente, sujeta a lo que sigue:

a) Esta respuesta tiene presente lo expresado por el Excelentísimo Señor Presidente Banzer, en orden a considerar la realidad actual sin promover antecedentes históricos.

b) Sobre esta base, la respuesta chilena se funda en un arreglo de mutua conveniencia que contemplaría los intereses de ambos países y que no contendría innovación alguna a las estipulaciones del Tratado de Paz, Amistad, y Comercio, suscrito entre Chile y Bolivia, el 20 de octubre de 1904.

c) Se consideraría, tal como lo manifestara el Excelentísimo Presidente Banzer, la cesión a Bolivia de una costa marítima soberana, unida al territorio boliviano por una faja territorial, igualmente soberana."

La nota luego de los detalles geográficos del territorio que Chile ofrece a Bolivia y establece algunas condiciones y modalidades, donde sobresale la cesión a Bolivia estaría condicionada a un canje simultáneo de territorios y descartó la fórmula de un enclave territorial. A continuación, la nota describe modalidades operacionales y otros aspectos de interés en las relaciones chileno-bolivianas.

El Gobierno Chileno consultó al Gobierno del Perú, en conformidad con el artículo primero del Protocolo Complementario del Tratado e 1929, y este último respondió proponiendo celebrar conversaciones al respecto. Por una parte, las conversaciones entre Chile y Perú tomaron mucho tiempo y por la otra Bolivia y Chile no pudieron ponerse de acuerdo sobre las llamadas "aristas" de la negociación que se referían a algunos aspectos planteados por Chile en su nota del 19 de diciembre de 1975, y que el Gobierno y la opinión pública de Bolivia no aceptaban.

Chile aceptó algunas modificaciones con excepción al punto referido al trueque territorial que para Chile constituía la base de toda la negociación. Asimismo, decía que Bolivia al aceptar "globalmente" la negociación, había accedido implícitamente al canje de territorios. Bolivia, a su vez, interpretaba que "globalmente" significaba continuar la negociación sobre una solución a la mediterraneidad, a través del corredor, pero no implicaba una aceptación específica a la nota de Chile, pues la idea de limar aristas suponía modificar y aclarar los planteamientos.

Al respecto, el Presidente Banzer, en entrevista con corresponsales chilenos, a principios de enero de 1976, dijo:

"La aceptación global significa que nosotros aceptamos la proposición chilena de otorgarnos una salida al mar, mediante una faja que tenga continuidad territorial desde nuestra frontera hasta el Litoral, y donde podamos ejercer a plenitud la soberanía. Todo lo demás está sujeto a negociación." (9)

Posteriormente, se efectuaron varias reuniones entre representantes bolivianos y chilenos mientras que los Presidentes Banzer y Pinochet intercambiaron cartas. Las negociaciones entre Bolivia y Chile, deterioradas por el desacuerdo sobre la forma de solucionar las aristas, se complicaron aún más cuando el Gobierno del Perú contestó a la consulta chilena formulada de conformidad con el artículo primero del Protocolo Complementario de 1929. (10)

La respuesta peruana, transcrita en la nota 30/76 del Ministerio de Relaciones Exteriores, planteó el deseo del Perú para contribuir con sus propias y diferentes modalidades a la solución de la mediterraneidad boliviana. En la nota peruana se destaca una:

"Eventual cesión soberana por Chile a Bolivia de un corredor por el norte de la provincia de Arica, paralelo a la línea de la Concordia, que se inicia en la frontera boliviano-chilena y termina al llegar al tramo de la Carretera Panamericana en dicha provincia, que une al puerto de Arica con la ciudad de Tacna. Dicha eventual cesión queda sujeta a la condición que se precisa seguidamente;

b) Establecimiento en la provincia de Arica, a continuación del corredor, de un área territorial bajo soberanía compartida de los tres Estados, Perú, Bolivia y Chile, situada al sur de la frontera peruano-chilena entre la línea de La Concordia, la Carretera Panamericana, el caso norte de la ciudad de Arica y el Litoral del Océano Pacífico... La condición precedente enunciada que constituye la base fundamental del planteamiento del Perú, se complementa con las condiciones que a continuación se precisan:

a) Constitución de una administración portuaria trinacional en el puerto de Arica;

b) Concesión a Bolivia del derecho a construir un puerto bajo su exclusiva soberanía, de conformidad con el interés peruano de lograr una solución definitiva, real y efectiva a la mediterraneidad boliviana, par a lo cual es indispensable que dicho país cuente con un puerto propio;

c) Soberanía exclusiva de Bolivia sobre el mar adyacente al litoral del territorio bajo soberanía compartida;

d) Establecimiento por los tres países de un polo de desarrollo económico en el territorio bajo soberanía compartida, en el cual podrán cooperar financieramente organismos multilaterales de crédito." (11)

Chile declinó considerar la nota peruana pues implicaba un intento de revisar el Tratado de 1929 y no daba ni conformidad ni oposición a la entrega de un corredor a Bolivia, ubicado en territorios peruanos. Perú, a su vez, creía que dicho corredor implicaba de hecho una revisión del Tratado de 1929 y consideró su respuesta no solo adecuada sino también como base a futuras conversaciones.

La negativa chilena a buscar una solución al "impasse" surgido en la consulta con Perú, así como a retirar la condición dada por Bolivia del trueque territorial, llevaron al Presidente Banzer a romper nuevamente relaciones con Chile el 17 de marzo de 1978, reafirmando que Chile no respondió como se debe al espíritu de amistad y fraternidad que se buscó establecer en la reunión de Charaña en 1974. (12)

Es de interés conocer la actitud asumida por los Estados Unidos de América en relación al problema durante estos años. Las negociaciones entre los distintos Gobiernos de Bolivia con el Gobierno de Allende por su carácter confidencial y al no alcanzar resultados positivos, no recibieron consideración especial de las autoridades americanas. Durante el Gobierno de Pinochet las relaciones entre Chile y Perú se habían deteriorado notablemente, pese a los numerosos desmentidos oficiales sobre la inusitada carrera armamentista en esta área del hemisferio, donde por primera vez la Unión Soviética empezó a proveer armas a un país de la zona.

La proximidad del Centenario de la Guerra del Pacífico que afectó a Bolivia, Perú y Chile más el enfriamiento de relaciones Chileno-Peruanas despertó el interés del Departamento de Estado, el que hizo preparar en 1973, un informe titulado "La herencia de la Guerra del Pacífico"; en el mismo se hace un recuento histórico de los problemas latentes y sus posibles repercusiones. (13)

Aunque este documento no expresa una opinión oficial del Departamento de Estado sobre el asunto, sirve como fuente de información para adopción de políticas. El informe del señor Krieg contiene los principales eventos y resultados de la conquista territorial de Chile sobre Antofagasta y Tarapacá. Analiza el papel jugado por los Estados Unidos en el establecimiento del Tratado de Paz suscrito por Chile y Perú en 1929 bajo el patrocinio del Presidente Hoover. Concluye señalando que los Estados Unidos han favorecido negociaciones mutuamente aceptables a las partes para que Bolivia cuente con un puerto propio. Asimismo, considera que el Protocolo Complementario de 1929, constituye un serio obstáculo para lograr un acuerdo simultáneo de Chile y Perú. Señala que como esta cláusula fué establecida en forma secreta y sin comunicación oficial a Estados Unidos, este último no está obligado por consiguiente, a emitir comentario alguno o mediar, en caso de surgir una controversia, entre Perú y Chile, respecto a la interpretación del mismo, la responsabilidad americana se limitaría al Tratado y no al Protocolo Complementario. (14)

Opina que el sistema interamericano provee suficientes mecanismos par solucionar controversias y que por regla general, Estados Unidos debería operar en ese contexto y no individualmente. El investigador americano considera también necesario señalar que para dar fin a las consecuencias de la Guerra del Pacífico, urge encontrar alternativas para el encierro boliviano, en un contexto favorable a los intereses peruanos y chilenos. La Organización de los Estados Americanos puede proporcionar los mecanismos adecuados para que Bolivia y Chile puedan solucionar: a) el problema marítimo boliviano, b) la controversia surgida de la desviación unilateral del Río Lauca por parte de Chile, y c) el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre estos dos países.

Este trabajo encontró eco en las autoridades del Departamento de Estado, pues sus consideraciones han sido reflejadas en las acciones adoptadas más tarde por la diplomacia americana.

El 6 de agosto de 1975, la Organización de Estados Americanos conmemoraba el Sesquicentenario de Bolivia. En esta ocasión, los Estados Unidos apoyaron con su voto la adopción de una declaración, que fué la primera referencia explícita de las naciones del hemisferio al problema del enclaustramiento. El texto de dicha declaración es el siguiente:

"El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, formula lo siguiente:

DECLARACION CON MOTIVO DEL SESQUICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE BOLIVIA

La situación de mediterraneidad que afecta a Bolivia es motivo de preocupación continental por lo cual todos los estados americanos ofrecen cooperar en la búsqueda de soluciones que, de acuerdo con los principios del Derecho Internacional y especialmente con los contenidos en la Carta de la Organización de los Estados Americanos, ayuden a Bolivia a remover las dificultades que ha acarreado la situación de mediterraneidad para su desarrollo económico y social, conciliando intereses recíprocos y promoviendo entendimientos constructivos." (15)

A pesar de esta posición pública, el Departamento de Estado, seguía con la actitud tradicional de ignorar en lo posible, el problema marítimo de Bolivia. Esto se manifestó, por ejemplo, durante la primavera de 1976, en la presentación de credenciales del Embajador Alberto Crespo Gutiérrez al Presidente Ford. El Embajador Crespo Gutiérrez en sus palabras de estilo y para llamar la atención de las autoridades americanas mencionó "las dificultades que la mediterraneidad creaba a Bolivia", asimismo, "la situación potencialmente conflictiva entre algunos países del Pacífico Sur, a pesar de sus exageradas declaraciones de amistad" y la necesidad de "concluir dicha tensión a través de la solución del problema boliviano sobre las bases planteadas ya por el entonces Presidente Banzer, para el logro de la paz, el desarrollo y la integración en la región del Cono Sur. "El Presidente Ford respondió al Embajador Crespo en dicha ceremonia en forma muy general, afirmando que su Gobierno: "simpatiza y entiende las aspiraciones bolivianas, y que su país (los Estados Unidos), con las demás repúblicas del hemisferio, buscarán una positiva contribución al logro de un orden mundial más justo, más pacífico y más próspero". (16)

Los Estados Unidos, una vez que conocieron la aceptación oficial de Chile a solucionar el problema marítimo de Bolivia, dieron finalmente su apoyo público a través del Secretario de Estado Henry Kissinger, quien veía en ello no sólo una solución al problema del encierro boliviano, sino, y esto es más importante, a que Bolivia serviría como un cuño de separación entre Chile y Perú, principalmente cuando este último país había ingresado a una etapa de acercamiento con la Unión Soviética y en momentos en que los Estados Unidos, no sentían simpatía por la llamada "revolución peruana". Kissinger tuvo oportunidad de expresar sus opiniones que indicaban un cambio de posición sobre el encierro boliviano. Las ideas de Kissinger se reflejaron en una conferencia de prensa que dió en Santa Cruz, Bolivia, el día 7 de junio de 1976, cuando visitaba este país en tránsito a Santiago de Chile, para asistir a una reunión de la Organización de Estados Americanos. Los documentos oficiales del Departamento de Estado han registrado la parte pertinente de dicha conferencia de prensa de la siguiente manera:

"PREGUNTA: Señor Secretario de Estado, me gustaría hacerle dos preguntas, y ellas son sobre asuntos de especial interés para todos los países Latinoamericanos. La primera se refiere a la situación mediterránea de Bolivia y los deseos de este país de obtener un acceso al mar..."

KISSINGER: ...Sobre el acceso de Bolivia al mar, usted sabe mejor que yo que éste es un problema complicado que comprende a Chile, Bolivia y Perú; los tres países deben llegar a aun acuerdo. Conocemos que algunos entendimientos preliminares han sido alcanzados por Chile y Bolivia y que ahora están siendo discutidos con el Perú. Los Estados Unidos miran estas negociaciones con simpatía y esperan que estas puedan concluirse con todo éxito, en la creencia que ésto ayudará a la tranquilidad y cooperación en el Cono Sur. Nosotros vamos a expresar, por cierto, estos puntos de vista a las partes interesadas y también a los otros colegas en Santiago." (17)

La nueva posición asumida por los Estados Unidos quedó ratificada en la declaración conjunta que firmó en Santa Cruz el Secretario de Estado Henry Kissinger con el Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia Oscar Adriázola, el mismo día, 7 de junio de 1976. Dicha declaración establece en la parte pertinente que:

"Con ese espíritu, el Excelentísimo Señor Presidente de la República de Bolivia, General D. Hugo Bánzer Suárez y el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, General D. Oscar Adriázola Valda, expusieron ante el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Dr. Henry A. Kissinger los alcances de la proposición de Bolivia de paz, desarrollo e integración del Pacífico Sur, destinada a solucionar el enclaustramiento geográfico de Bolivia, mediante una salida soberana al Océano Pacífico.

El Secretario de Estado, demostró gran interés sobre este importante asunto y expresó que el Gobierno de los Estados Unidos de América ve con satisfacción los progresos logrados al presente, para alcanzar una solución definitiva que satisfaga los intereses de las partes involucradas.

El Secretario de Estado también destacó que una solución negociada a este centenario problema, constituía una sustancial contribución a la paz y el desarrollo del Cono Sur de Latinoamérica..." (18)

CARTA APOYA LA CAUSA BOLIVIANA

Si bien la actitud pragmática de Kissinger había mostrado un principio de cambio en la posición de los Estados Unidos sobre la cuestión marítima de Bolivia, fué al Presidente Jimmy Carter a quien le tocó asumir una posición más clara y definida. Carter - como un político de profundo sentido humanista y de una convicción muy acentuada, de guiar su política, no sólo por criterios pragmáticos sino también por criterios morales adoptó una posición favorable a la causa de Bolivia que fué evolucionando a través de su mandato presidencial. Esta evolución es paralela al desarrollo de las relaciones entre Chile y Bolivia, así como los acontecimientos diplomáticos entre los Estados Unidos y los países latinoamericanos.

En los primeros días del mes de septiembre de 1977 el Presidente Carter firmó en Washington, en representación del Gobierno americano, y ante la presencia de todos los Presidentes de América Latina, los nuevos tratados con Panamá, los que incluían la devolución del Canal y su zona adyacente a la República de Panamá. Con este motivo, el Presidente Carter recibió en audiencia a los Presidentes de los países del Hemisferio y utilizó esas sesiones para plantear a las partes que él consideraba interesadas, la cuestión portuaria de Bolivia. De esta manera, el Presidente Carter al terminar su reunión privada con el Presidente del Perú, General Francisco Morales Bérmudez, en la tarde del día 6 de septiembre de 1977, declaró ante la prensa en la Casa Blanca lo siguiente:

"Nosotros (Bérmudez y Carter) tratamos además de asuntos que conciernen a otros países, entre ellos, la posibilidad de la salida al mar para Bolivia, por el Océano Pacífico, la cual este país perdió hace cerca de cien años.." (19)

Horas más tarde, Carter al término de su cita con el Presidente Pinochet, declaró:

"Tuvimos una conversación acerca de asuntos que tienen importancia para nosotros.

Comentamos la posibilidad de que Bolivia tenga una salida propia al Océano." (20)

Dos días más tarde Carter recibió al Presidente boliviano Hugo Banzer Suárez, y al término de su entrevista, en la tarde del 8 de septiembre, el Presidente Carter explicó a los periodistas lo siguiente:

"Hemos tenido una detallada conversación con el Presidente Banzer sobre las buenas relaciones que existen entre nuestros países. Hemos examinado en algunos mapas la posible salida al mar para Bolivia, justamente por la parte norte de Arica. Y nuestra esperanza es que Bolivia, Chile y el Perú, puedan llegar a un acuerdo sobre un corredor, el cual permita a Bolivia tener un acceso directo al mar sobre territorio boliviano". (21)

La cita de Presidentes en Washington dió lugar a una reunión entre los Presidentes de Bolivia, Chile y Perú; en ella, Banzer reiteró su pedido a Chile para que retire la condición de canje territorial y que Perú modifique la propuesta de una zona de soberanía compartida. Morales expresó que la respuesta peruana a Chile no era definitiva, sino la base para una negociación. Pinochet reiteró los propósitos de Chile en términos generales. Los tres Presidentes dieron instrucciones a sus Cancillerías para buscar una solución. En vista de la persistente intransigencia de Chile para resolver el problema, Bolivia suspendió relaciones con este país en marzo de 1978.

Al año siguiente, 1978, durante la presentación de credenciales del nuevo Embajador de Bolivia en Washington, señor Carlos Iturralde, se tuvo una nueva oportunidad para plantear al Presidente americano el problema, el Embajador Iturralde en su discurso de estilo expresó al Presidente Carter:

"...El próximo año marcará el aniversario de los cien años de aislamiento geográfico - del despojo del acceso libre y soberano a las Costas del Pacífico, un derecho que nosotros perdimos por una guerra injusta. En un esfuerzo para superar este problema, el Gobierno de Bolivia no sólo ha iniciado un diálogo directo, sino que también ha recibido la solidaridad internacional expresada en Atlanta y Ayacucho. No obstante, nosotros hoy día, todavía seguimos esperando por resultados positivos que nos permitan alcanzar este centenario anhelo dentro de un sincero espíritu de paz."

El Presidente Carter respondió, demostrando una vez más su interés, en la siguiente forma:

"...Estoy al tanto de las dificultades que Bolivia ha encontrado en sus intentos de recuperar una salida territorial al Océano Pacífico. Los Estados Unidos continúan apoyando las conversaciones entre los tres países comprometidos y son partes en toda solución. nosotros creemos que las negociaciones son la vía más efectiva para conseguir una solución aceptable a las aspiraciones de Bolivia, la que también debe satisfacer los deseos de los países vecinos."

El Presidente Jimmy Carter, luego de una referencia directa a las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile, añadió: "Nosotros esperamos que las conversaciones necesarias puedan reanudarse pronto".

Como puede apreciarse, el Presidente Carter identificó en forma clara el problema como uno de carácter tripartito y apoyaba la negociación directa entre las partes interesadas como la manera más apropiada para alcanzar una solución. En vista de que las conversaciones entre Bolivia y Chile estaban paralizadas, y por consecuencia, también las charlas entre Chile y Perú sobre este problema, el Presidente Carter ofreció, algunos meses más tarde, alternativas de solución, a la vez que reiteraba la importancia que su Gobierno concedía al problema marítimo de Bolivia. El Presidente Carter, en forma persona, sorprendió, entonces a muchos, al hacer la siguiente referencia al caso que nos ocupa, en ocasión de pronunciar el discurso inaugural de la Octava Asamblea General de Estados Americanos, reunida en Washington, el día 21 de 1978:

"La solución del asunto del Canal de Panamá debería ser un buen augurio para solucionar pacíficamente en nuestro hemisferio otras disputas. Bajo el mismo espíritu de amistad y acomodamiento, debemos afrontar otros problemas tales como el acceso de Bolivia al mar.. En un año más se cumplirá una centuria de la Guerra del Pacífico.

Nosotros deberíamos ver este aniversario como una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso por la armonía en el hemisferio y el de evitar todo conflicto.

En esta región las decisiones difíciles solo pueden ser hechas por Bolivia, Perú y Chile. Sin embargo, nosotros estamos dispuestos con la Organización de Estados Americanos, las Naciones Unidas y otros países, a encontrar una solución al status de mediterraneidad de Bolivia; la que sea aceptable a todas las partes y que contribuya tanto a la paz permanente como al desarrollo de la región." (22)

Como se dijo anteriormente, este discurso de Carter sorprendió a muchos, incluyendo a algunos en el Departamento de Estado; ya que la declaración de Carter sirvió para sentar claramente que en concepto de la diplomacia americana la solución del problema tenía un carácter tripartito. Carter reiteraba la conveniencia de una solución directa, que involucraba a las tres partes. En el caso de una imposibilidad material para que Bolivia, Chile y Perú pudieran llegar a un acuerdo directo, el Presidente americano sugería entonces, la utilización de organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos o las Naciones Unidas; y a la vez ofrecía la posible mediación de los Estados Unidos, junto a la de otros países, para ayudar a encontrar una solución.

El cambio de la posición americana se pudo apreciar mejor cuando el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos se reunió a petición de Bolivia, el día 14 de febrero de 1979, para conmemorar los cien años del ataque chileno y la captura de Antofagasta, hecho que marcó el inicio de la trágica Guerra del Pacífico. El Embajador americano Galew Mc Gee dijo entonces:

"El Presidente Carter está hoy en México, conversando con el Presidente López Portillo y mi Gobierno no desea que su ausencia del país se refleje aquí en un silencio sobre la cuestión presentada y discutida hoy día. Rompiendo ese silencio deseo reiterar los comentarios hechos por el Presidente Carter el pasado 21 de junio ante esta Organización, en ocasión de la apertura de la Octava Asamblea General; cuando él señaló que. aunque la solución de este problema es materia de responsabilidad de los Gobiernos involucrados, es también del interés de todos los Gobiernos de este hemisferio encontrar los medios adecuados para resolver las controversias. Hoy hemos escuchado aquí de parte de los distinguidos colegas Embajadores de Bolivia y Chile, una cuidadosa reseña de los eventos históricos que condujeron a la Guerra del Pacífico. Yo pienso que ambas exposiciones tan admirables nos recuerdan que, mientras la historia es una excelente guía, no debe ésta convertirse en un obstáculo. Por el contrario, hay necesidad de mirar hacia el futuro en busca de soluciones posibles a este problema. De esta manera y a nombre del Presidente Jimmy Carter, la Delegación de los Estados Unidos, apela a nuestra Organización, para encontrar las fórmulas para que todos nosotros podamos cooperar a reducir los problemas que como resultado de la Guerra del Pacífico la propia historia ha creado". (23)

Algunas semanas más tarde, al recibir al nuevo Embajador boliviano, Roberto Arce Alvarez, Carter tuvo una ocasión más de reiterar su apoyo a la solución del encierro marítimo de Bolivia. El nuevo Embajador en sus palabras de estilo en la ceremonia de presentación de credenciales afirmó:

"...En días pasados se ha recordado en Bolivia el centenario de la toma de Antofagasta por parte del Ejército chileno, que marcó el comienzo de una guerra injusta de agresión, como consecuencia de la cual mi país perdió la totalidad de su extenso litoral marítimo convirtiendo a Bolivia en un país mediterráneo, factor que dificulta su desarrollo económico y limita su soberanía. Los Estados Unidos han mostrado en todo momento su interés para que se llegue a solucionar el grave problema del enclaustramiento marítimo de Bolivia, lo que constituye un serio peligro para la paz y estabilidad de Sud América. Bastará recordar las negociaciones efectuadas entre Bolivia y Chile, bajo los auspicios de los Estados Unidos a bordo del "Lackawana", al finalizar la guerra del Pacífico; la proposición Kellogg en el año 1926, respecto a la entrega de las provincias de Tacna y Arica a Bolivia y las manifestaciones de los Presidentes Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman.

Mi país está profundamente reconocido a Vuestra Excelencia por las palabras que expresó en la inauguración de la Octava Asamblea de la Organización de los Estados Americanos cuando dijo: "Deberíamos tomar el ejemplo del Canal de Panamá para solucionar otros problemas como ser el acceso de Bolivia al mar.."

Aquí el Embajador Arce citó in extenso las palabras pronunciadas por Carter el 21 de junio de 1978, más adelante, ya al concluir sus comentarios al problema marítimo, dijo:

"Usted, señor Presidente, al haber dado solución al problema del Canal de Panamá, ha sentado el invalorable precedente de que los Tratados, cuando afectan la vida misma de una nación pueden y deben ser revisados.

El pueblo de Bolivia y su Gobierno tienen fé en el espíritu altamente americanista y pacifista de Vuestra Excelencia y confían en su valiosa cooperación para que nuestro país pueda, en día no lejano, llegar nuevamente al mar en forma soberana."

Posteriormente, el Embajador boliviano pasó revista a los problemas económicos, y al impacto de los mismos sobre las relaciones entre Bolivia y los Estados Unidos.

El Presidente Carter agradeció las palabras del Embajador Roberto Arce, y luego de algunas referencias de estilo a la personalidad y cualidades del nuevo Embajador de la nación boliviana, se refirió a los temas planteados por éste en su discurso de circunstancias. El Presidente americano abordó una vez el problema de la mediterraneidad con las siguientes palabras:

"... Hemos seguido con interés los eventos, tanto en Bolivia como en los otros países, para conmemorar el aniversario de los 100 años de la Guerra del Pacífico. Mi Gobierno continúa creyendo que las negociaciones entre los tres países comprometidos son el mejor y más efectivo medio para encontrar una solución a la situación de enclaustramiento de Bolivia, y apoyamos la reanudación de conversaciones, a su debido tiempo y entre los tres países comprometidos en este asunto, contando con las áreas de acuerdo que fueron alcanzadas ya en las reuniones anteriores."

La nueva posición de apoyo a la causa boliviana se manifestó una vez más en la Novena Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, celebrada en La Paz, Bolivia, a fines del mes de octubre de 1979. El Gobierno boliviano había solicitado con anterioridad que la OEA, incluyera en su temario el tema específico del enclaustramiento de Bolivia. Este fué incorporado como tema de la Novena Asamblea, contando entre los votos de apoyo, el emitido por el representante de los Estados Unidos, pese a la oposición del Embajador de Chile, quien había planteado que la OEA no tenía atribución para tratar este tipo de problemas. (24)

Durante el desarrollo de la Asamblea, el día 23 de octubre, hizo uso de la palabra el Secretario de Estado Cyrus Vance, quien al referirse al tema marítimo de la nación del Altiplano, reafirmó la posición del Presidente Carter dándole crédito al mandatario sobre este caso. Dijo el Secretario Vance:

"El Presidente Carter ha hecho claro nuestro apoyo a la solución pacífica de las diferencias en nuestro hemisferio",

y líneas más abajo, Vance volvió al tema diciendo:

"...esperamos que se pueda encontrar una solución mutuamente aceptable a la condición de mediterraneidad de Bolivia y el que esta Asamblea tome los pasos positivos en este sentido."

A continuación, el Secretario de Estado recalcó la posibilidad de utilizar la OEA como el foro adecuado para resolver el problema, afirmando:

"Esta organización y sus Estados miembros pueden jugar un rol muy importante en la búsqueda de arreglos pacíficos de ésta y otras disputas que afectan a las naciones del hemisferio." (25)

Tres días más tarde, el 26 de octubre, la Asamblea debatió el tema 19 de su agenda, referente al Problema Marítimo de Bolivia. Luego procedió a analizar y aprobar una resolución, presentada por algunos países, la misma que indicaba el decidido apoyo de las naciones del hemisferio. Esta resolución fué aprobada con el voto afirmativo de casi todos los países de la OEA; Chile se abstuvo de participar en el debate y fué el gran ausente en el momento de la votación. El representante americano a la Asamblea y Subsecretario de Estado para Asuntos Latino Americanos, Embajador Viron Vaky, justificó el voto favorable de los Estados Unidos, para la aprobación de la resolución de la siguiente forma:

"Señor Presidente, los Estados Unidos ven la situación mediterránea de Bolivia, como un problema especial que demanda toda la atención de esta organización. Nosotros apoyamos esta resolución como un medio de estimular la reanudación de conversaciones entre los países involucrados, en consulta con otros países, los cuales pueden estar interesados en el progreso y resultado de esas conversaciones.

Nosotros vemos la resolución como una invitación y una nueva oportunidad para solucionar pacíficamente este problema ya centenario. Por consiguiente, sinceramente esperamos e instamos a las partes interesadas que retornen a la mesa de negociaciones, tan pronto como sea posible, y así encuentren una solución mutuamente satisfactoria. El negociar una solución equitativa, estamos seguros, es devotamente deseada por todos los miembros de esta Organización. Muchas gracias." (26)

Las palabras de Vance y más tarde las de su Representante Vaky, reiteraron la nueva postura norteamericana ante el problema marítimo. En cierta forma este cambio empezó a gestarse con el Secretario Henry Kissinger y recibió del propio Presidente Carter el empuje más decisivo y personal.

El cambio de posición de los Estados Unidos sobre el enclaustramiento de Bolivia, así como el apoyo favorable de los otros países del continente americano, coincidió en un momento histórico como se dijo anteriormente, durante la Novena Asamblea de la Organización de Estados Americanos. La resolución aprobada el 26 de octubre sobre el punto 19 del temario, haciendo referencia al problema marítimo de Bolivia, sentó en forma dinámica y flexible una nueva doctrina en el Derecho Internacional Interamericano.

El texto de la misma decía:

"Que es de interés hemisférico permanente encontrar una solución equitativa mediante la cual Bolivia obtenía acceso soberano y útil al Océano Pacífico".

Y resolvió:

"1. Recomendar a los Estados a los que éste problema concierne más inmediatamente, que inicien negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexión territorial libre y soberana con el Océano Pacífico. Tales negociaciones deberán tomar en cuenta los derechos e intereses de las Partes involucradas y podrían considerar, entre otros elementos, la inclusión de una zona portuaria de desarrollo multinacional integrado, y asimismo tener en cuenta el planteamiento boliviano de no incluir compensaciones territoriales". (27)

El éxito de Bolivia al obtener la aprobación de esta resolución fué total, sin embargo, el mismo fué empañado posteriormente por el fracasado intento de golpe militar dirigido por el Coronel Alberto Natusch el 1 de noviembre de 1979.

Este intento golpista provocó una reacción adversa en la diplomacia y opinión pública americana, que expresó abiertamente su desaprobación. El New York Times, decía en su editorial, "Malas noticias de Bolivia", en fecha 3 de noviembre:

"La administración (el Gobierno americano) consideró la consolidación de la democracia en los Andes tan importante que... los Estados Unidos se habían unido a la mayoría de las naciones del hemisferio en el apoyo al pedido de Bolivia, de recuperar una salida al Pacífico, la que había perdido ante Chile hacía un siglo atrás. La reclamación territorial de Bolivia se había beneficiado pues por el alentador vuelco democrático en su política interna."

El mismo día el Washington Post editorializaba "Bolivia en la dura prueba" y decía entre otras consideraciones que:

"...Más aún, fué precisamente por el retorno de Bolivia a un gobierno constitucional el que este país fuera tan elogiado en la reciente reunión de la Organización de Estados Americanos en la Paz y que la OEA diera un apoyo sin precedentes al reiterado pedido de la Bolivia enclaustrada para encontrarle una salida al mar."

Añadía que "estos logros internacionales, recién conseguidos, se perderían bajo un régimen militar".

La prensa americana reflejaba la posición diplomática de su gobierno. Es decir que, para Carter el retorno de Bolivia al curso constitucional y democrático era un hito necesario en su camino hacia el mar.

Los acontecimientos políticos posteriores demostraron que ese camino en ese momento era todavía intransitable para Bolivia. El New York Times en otro editorial sobre Bolivia del 2 de julio de 1980 reiteraba que la campaña boliviana para lograr un acceso al Océano Pacífico dependía del apoyo de Washington, el mismo que debería darse sólo en el caso de que Bolivia siguiera un curso democrático. Por otra parte, el Canciller de Brasil, Ramiro Saravia Guerreiro, al respecto reiteró que su país y las demás naciones del hemisferio reconocían la "legitimidad y justicia" de la posición boliviana para lograr una salida al Océano Pacífico.

El Presidente Carter casi al fin de mandato, en un discurso pronunciado en la inauguración del X Período Ordinario de Sesiones de la OEA, delineó sus aspiraciones para el futuro del hemisferio. En el mismo, refiriéndose al problema marítimo dijo:

"Si aprovecháramos lo mejor de lo que hemos comenzado, podríamos ver tiempo mejores al terminar este decenio. Podríamos ver una época en la que las controversias que se vienen arrastrando desde hace mucho, tales como el caso de Belice, el acceso de Bolivia al mar y el Canal de Beagle entre Argentina y Chile, serán solucionadas dentro de un espíritu de cooperación y justicia." (28)

El Presidente Carter fué uno de los mandatarios que más se interesó por buscar una solución al encierro boliviano. Bolivia no pudo beneficiarse de esa actitud favorable ni tampoco utilizar el apoyo ofrecido. En todo caso, la disposición de Carter sirvió de precedente a la diplomacia americana, para que adopte una posición favorable a la causa marítima de Bolivia, durante la administración de Reagan.

REAGAN RESPALDA CONSENSO HEMISFERICO

El Embajador boliviano, Julio Sanjinés Goytia, representante del Gobierno del General Celso Torrelio al presentar sus credenciales al Presidente Reagan, el 5 de febrero de 1982, en sus palabras de estilo se refirió a varios asuntos de interés, entre ellos al problema marítimo. Al respecto dijo: "Estamos muy agradecidos por las seguridades de su Gobierno en apoyo a la causa que sostiene Bolivia luego de haber sido despojada de su territorio sobre el Océano Pacífico en 1879. Debemos estar todos conscientes que Bolivia no solamente requiere una salida al mar para los fines de transporte, sino también para participar de la creciente prosperidad que resulta de la explotación de los recursos oceánicos. La solución de este problema del siglo XIX requiere la perspectiva del siglo XXI."

El Presidente Reagan respondiendo al Embajador boliviano con referencia al problema marítimo dijo:

"El Gobierno de los Estados Unidos Comprende y aprecia los esfuerzos de Bolivia para obtener un acceso soberano al Océano Pacífico. Nuestra política es la de apoyo al consenso expresado en la Resolución sobre el Tema Marítimo adopta en la reciente Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, reunida en Santa Lucía."

Un año más tarde, el nuevo Embajador de Bolivia, Mariano Baptista Gumucio, representando al Gobierno Constitucional del Doctor Hernán Siles Zuazo, al presentar credenciales el 8 de abril de 1983, al Presidente Reagan dijo:

"Quiero destacar también el reiterado apoyo del pueblo y el gobierno de los Estados Unidos al justo anhelo de mi país, de contar con un acceso propio y soberano al Océano Pacífico, derecho del que ha sido privado por la Guerra de 1879 con la República de Chile. Permítame en este punto, recordar las palabras de Alberto Camus cuando, evocando los días de su niñez, escribió que pese a la pobreza nunca fué más feliz que entonces porque vivió junto al mar y que ni la fortuna ni el reconocimiento universal de su obra, significaron tanto para él como esos años de comunión con la naturaleza transcurridos en la playa. Desde hace poco más de un siglo, los bolivianos hemos sido proscritos del mar y es como si se nos hubiera condenado no sólo a la pobreza al no participar de los bienes que brinda el océano a nuestros vecinos, sino también a la tristeza de una existencia limitada por el encierro en fronteras que nos impiden llegar libremente a la costa que pertenecía al país.

Los Estados Unidos de América, al igual que la mayoría de naciones americanas, ha manifestado con persistencia que compromete nuestra gratitud, su solidaridad con la justa reclamación boliviana. La Organización de Estados Americanos en su XII Asamblea, y con el voto de los Estados Unidos de América, refrendó la decisión continental de buscar un diálogo entre las partes interesadas en este problema para una pronta solución que ponga fin a la mediterraneidad de Bolivia. Sea esta una oportunidad para agradecer una vez más al pueblo y al gobierno de los Estados Unidos de América"

El Presidente Reagan le respondió:

"El Gobierno de los Estados Unidos comprende y aprecia los esfuerzos de Bolivia para obtener acceso soberano al Océano Pacífico. Nuestra política apoya el consenso hemisférico expresado en la resolución sobre la cuestión marítima adoptada en la reciente reunión de la Asamblea General de la OEA en Washington D.C.".(30)

Se aprecia que las palabras de Reagan a Baptista Gumucio son muy similares a las que dirigió a Sanjinés Goytia. La única diferencia es que en 1982 hizo mención a la XI Asamblea de la OEA reunida en Santa Lucía, mientras que en 1982 hace referencia a la XII Asamblea de la OEA, celebrada en la ciudad de Washington. En ambos casos, el mandatario americano al ratificar el apoyo oficial americano al problema marítimo de Bolivia, lo hizo destacando el consenso hemisférico para que Bolivia recupere un acceso libre y soberano al Océano Pacífico. La XII Asamblea de la OEA reunida en Washington había adoptado el 20 de noviembre de 1982, la resolución AG/Res.602 con el voto afirmativo americano.(31)

Un año más tarde, el 18 de noviembre de 1983, la XIII Asamblea de la OEA, reunida también en Washington, aprobó unanimidad otra resolución propuesta por Colombia en la que se reiteró que es de interés hemisférico encontrar una solución para que Bolivia tenga acceso soberano y útil al Océano Pacífico, e hizo un llamado a Chile y Bolivia para que" en aras de la fraternidad americana inicien un proceso de acercamiento de los pueblos boliviano y chileno orientado a superar en especial una fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico. Durante el debate de este tema el delegado americano Thomas J.Dunnigan dijo:

"La Delegación de los Estados Unidos de América, está complacida de haber tenido la oportunidad de escuchar las importantes declaraciones de los señores Ministros de Relaciones Exteriores de Bolivia, Chile y Colombia. Ellas contienen buenas noticias. los Estados Unidos gozan de muy buenas relaciones con Bolivia y Chile, en forma consciente hemos instado a ambos países a trabajar en forma diligente para negociar soluciones aceptables para todas las partes concernientes.

Ahora el Presidente de Colombia ha ofrecido un estímulo para avanzar hacia un arreglo de esta larga disputa.

Pienso que muchos en esta sala recuerdan que el 11 de abril de este año, en un salón próximo a éste, cuando estábamos en profundas discusiones sobre como manejar los problemas de Centro América, fué la Delegación de Colombia la que nos permitió dejar la consideración del problema al Grupo Contadora. Nosotros esperamos que la iniciativa de hoy día llegue a encaminarse auspiciosamente como aquella otra.

Se nota claramente, por supuesto, que ambas sugerencias fueron tomadas dentro de los límites de la organización de Estados Americanos.

Expresamos nuestras congratulaciones más efusivas a todos aquellos participantes en este esfuerzo y no sumaremos a la aclamación al final de esta sesión". (32)

Se puede apreciar que para la diplomacia americana, la cuestión marítima de Bolivia ha quedado reconocida como un problema de nivel hemisférico y que sus posibles implicaciones son de mucha preocupación. Al respecto, el Embajador N. Shaw Smith, Director de Asuntos del Cono Sur, del Departamento de Estado, decía en un "Foro de Política Internacional", auspiciado por la Universidad de Georgetown y la Oficina de Washington, sobre Latinoamérica que:

"La existencia de controversias antiguas y serias continúan sin solución y constituyen un peligro potencial para los países de la región y en especial para el Gobierno de los Estados Unidos. La reclamación territorial de Bolivia por un corredor al mar a través de Chile ha sido debatida nuevamente en la OEA el otoño pasado.

El diplomático americano añadía:

"Creo que todos estaremos de acuerdo con que la prevención de futuras hostilidades y la resolución pacífica de estas disputas: Mediterraneidad de Bolivia, Canal Beagle y las Islas Malvinas, merecen el interés principal de Estados Unidos en su política para el Cono Sur... Nuestros objetivos centrales en el Cono Sur son claros y no distintos de aquellos para América latina:

- Ayudar a prevenir el estallido de las hostilidades y mantener la paz. Esta es la clave sine que non a todos nuestros esfuerzos en el área.

- Apoyar a una democracia estable y al respecto a los derechos humanos.

- Mantener el área fuera de la arena de confrontación Este-Oeste; previniendo la penetración soviética...".

Al finalizar, el diplomático americano resumía las pautas de la política americana:

"Primero.- Las disputas territoriales no deben encontrarse. Existe ya la maquinaria necesaria para anticipar disputas y permitir arreglos pacíficos y definidos.

Existen varios acuerdos de conciliación y arbitraje inter-americanos; varios mecanismos de la OEA para el mantenimiento de la paz; la Corte Internacional de Justicia; aún la Mediación Papal, que en el Beagle ha sido muy efectiva.

Segundo.- El mantenimiento de un equilibrio pacífico es de interés de todos en el hemisferio... Se debe evitar una carrera armamentista...

Tercero: Debemos todos prevenir que los conflictos regionales adquieren dimensiones estratégicas. Moscú está dispuesto a convertirse en una fuente principal de apoyo a la modernización militar en América Latina... Complicaciones Este-Oeste difícilmente serán capaces de disminuir las tensiones". (33)

Por una parte, se puede apreciar que la prédica de Carter para que la justicia sea un fundamento en las relaciones entre los países del hemisferio, y por la otra, el temor de Estados Unidos a una intromisión soviética en el problema marítimo, sirvieron para que el Departamento de Estado modifique su indiferencia ante el enclaustramiento boliviano, en reiteradas oportunidades, una disposición favorable para que la cuestión marítima boliviana encuentre una solución adecuada, mediante negociaciones a efectuarse dentro el marco de la Organización de Estados Americanos.

Durante 1984, varios contactos preparatorios fueron establecidos por las Cancillerías de Bolivia y Chile para lograr los objetivos señalados en la Asamblea de la OEA. Entre ellos se señaló que la Primera Reunión boliviana-chilena se efectuaría en Bogotá. Sin embargo, al poco tiempo del anuncio del gobierno boliviano de convocar a elecciones presidenciales, la Delegación de Chile ante la OEA comunicó en febrero de 1985, que su Gobierno no reconocería competencia a la OEA sobre la controversia con Bolivia, asimismo, que continuaría reuniéndose con Bolivia únicamente sobre bases bilaterales, por último, que esperaría el resultado de las elecciones para considerar si continuarían las conversaciones con el Gobierno a inaugurarse en agosto de 1985. (34)

El nuevo Canciller Guillermo Bedregal se reunió en varias oportunidades con el Canciller chileno Jaime Del Valle en el transcurso del año 1986. De esa manera, se acordó en la Asamblea de la OEA en Guatemala que ambos Cancilleres se reunieran en Montevideo para buscar fórmulas dirigidas a resolver los problemas pendientes entre los dos países, en forma especial para resolver el enclaustramiento marítimo de Bolivia. Por consiguiente y de conformidad con la Resolución 816 de la OEA, el Canciller de Bolivia Guillermo Bedregal presentó a su colega chileno una propuesta oficial para resolver el enclaustramiento marítimo; el planteamiento consideraba aspectos que ya habían sido aceptados por Del Valle en 1984 al entonces Canciller boliviano Gustavo Fernández.

Esta negociación bilateral directa, efectuada en Montevideo a invitación del Presidente uruguayo José María Sanguinetti, zozobró ante la embestida del Almirante chileno Toribio Merino quién arrinconó al Presidente Pinochet, en momentos que el Mandatario chileno buscaba legitimarse mediante un plebiscito. Debido a ello, a dos meses de la reunión de Montevideo el Canciller Del Valle desahucio las conversaciones que el mismo había iniciado en forma tan auspiciosa. Ese rechazo provocó una queja del gobierno boliviano ante el Consejo Permanente de la OEA, el que se reunió el 17 de junio de 1987 para tratar este asunto. En esa reunión el representante de Estados Unidos Embajador Richard T.Mc Cormack afirmó:

"Obviamente debe preocupar a mi gobierno cuando las relaciones amistosas entre dos estados vecinos, miembros de esta organización son afectadas tan evidentemente por un desacuerdo sobre un asunto de fundamental importancia para ellos. Nuestras metas son la armonía y la concordia que deben proveer el marco adecuado de cooperación y desarrollo, por ello mi gobierno ve con buenos ojos que el gobierno de Bolivia desea continuar sus esfuerzos para resolver esa necesidad nacional mediante los canales de una negociación pacífica. Asimismo, mi gobierno nota con agrado la declaración del gobierno de Chile señalando su deseo de estrechar relaciones con Bolivia, y continuar buscando una solución mutuamente satisfactoria. Por ello asumo un inmediato reinicio de las negociaciones." (35)

Pocos meses más tarde la Asamblea General de la OEA aprobó una resolución, incluyendo el voto favorable de Estados Unidos, respaldando a Bolivia en su búsqueda por resolver su enclaustramiento y deploró la actitud de Chile por la interrupción de las conversaciones. (36)

En ese contexto, el recientemente Embajador boliviano ante la Casa Blanca, Carlos Delius, en la presentación de sus Credenciales le dijo al Presidente:

"Señor Presidente: Estamos muy agradecidos por el apoyo de su pueblo y gobierno a Bolivia demostrado durante la XVII Asamblea General de la OEA. Debo reiterarle que mi país nunca cesará en sus esfuerzos para recuperar una salida libre, directa, útil y soberana hacia el Océano Pacífico, mediante negociaciones que deben tomar en cuenta tanto los intereses de las partes involucradas como el mantenimiento de la paz, amistad, desarrollo e integración en la región." (37)

El Presidente Ronald Reagan, respondió:

"En relación al acceso de Bolivia al Océano Pacífico, mi gobierno está complacido de haber apoyado la Resolución sobre el problema marítimo de Bolivia en la XVII Asamblea General de la OEA. Esperamos sinceramente que las conversaciones entre las partes directamente involucradas puedan conducir a una solución mutuamente aceptable a este asunto de vital importancia para Bolivia."(38)

 

Con ocasión de la Visita Oficial a Bolivia del Secretario de Estado George Shultz, en agosto de 1988, el Canciller Guillermo Bedregal aprovecho para tratar el tema y entregó un Memorándum al Jefe de la Diplomacia americana explicando la cuestión marítima y sugiriendo que el gobierno de Washington pudiera jugar un rol más activo para resolver esta difícil cuestión. El Secretario de Estado manifestó su interés y mencionó que dispondría que este tema fuera estudiado por el Departamento de Estado. El cambio de Gobierno pocos meses después en Estados Unidos y posteriormente en Bolivia, lamentablemente dejo sin continuidad esa gestión. (39)

La presentación de Credenciales del Embajador Jorge Crespo Velasco al Presidente George Busch el 20 de diciembre de 1989 sirvió de ocasión para que el Diplomático boliviano en sus palabras de presentación manifestará al Mandatario americano que:

"Estamos muy agradecidos por la solidaridad y apoyo manifestado por los Estados Unidos en la Organización de Estados Americanos para que Bolivia pueda encontrar una solución pacífica a su demanda para un acceso soberano al océano Pacífico. Al respecto mi gobierno se siente fortalecido por la declaración hecha el pasado mes de octubre por el Presidente del Perú, Dr. Alán García, indicando que su país aceptaría negociaciones que involucren territorios que antiguamente pertenecieron al Perú. Estamos preparados para continuar buscando una solución a nuestro problema marítimo a través de negociaciones y tomando en consideración los intereses de las partes involucradas". (40)

De igual manera, Andrés Petricevic al presentar sus Credenciales como nuevo Embajador de Bolivia al Presidente William J. Clinton el 9 de diciembre de 1993 afirmó:

"Permítame reiterar el aprecio del Gobierno y pueblo de Bolivia por la invalorable solidaridad demostrada por los Estados Unidos a la justa demanda boliviana de lograr una salida útil y soberana al Océano Pacífico. Hemos visto con admiración y profunda satisfacción la suscripción de acuerdos de paz y progreso entre Israel y la Organización de Liberación de Palestina, encuentro histórico en el cual reconocemos la importante participación de vuestra Administración. El hecho es expresión elocuente que hoy vivimos una etapa de paz, justicia y concertación entre naciones que estuvieron enfrentadas en el pasado. Este acontecimiento nos llena de esperanza y nos hace pensar que ha llegado la hora para dar solución a la reivindicación histórica de Bolivia. En ese empeño tenemos la certeza que contaremos con la solidaridad de los Estados Unidos". (41)

Años más tarde, cuando el Vicepresidente Al Gore visitó Bolivia en marzo de 1994, el Vicepresidente boliviano explicó a cuestión marítima de Bolivia y señaló la disposición favorable de su gobierno para entablar un diálogo con Chile que permita alcanzar, mediante el consenso y la cooperación, soluciones comprensivas y de interés mutuo que favorezcan la integración regional. El Vicepresidente Gore tomó nota con interés de este asunto y el mismo quedo reflejado en el Comunicado Conjunto suscrito por ambos Vicepresidentes. (42)

En ese contexto el Embajador Fernando Alvaro Cossío quién presentó Credenciales como nuevo Embajador boliviano ante el Presidente Clinton, se refirió al tema marítimo con estas palabras:

"El Gobierno y pueblo de Bolivia siempre han apreciado la solidaridad demostrada por los Estados Unidos a la justa demanda boliviana de tener un acceso al Océano Pacífico. En este empeño, tenemos la certeza de seguir contando con la solidaridad de Vuestro Gobierno". (43)

 

NOTAS

1. El Ex-Presidente Eduardo Frei en Bogotá a la prensa, que uno de los casos que lamenta no haber solucionado en su presidencia era el problema entre Chile y Bolivia sobre su salida al mar para este último país. Asumió la responsabilidad de no haberle conferido mayor importancia y dejado el asunto totalmente en manos de la Cancillería, la que generalmente sostuvo una línea dura para con Bolivia. Al respecto ver despachos de Prensa Asociada (AP) y de la Agencia Española EFE.

2. Franz Ruck Uriburu fué uno de los diplomáticos más capaces de Bolivia enviado a Lima y Santiago.

3. Ver en Presencia, La Paz, (3 de mayo de 1978) la descripción de la gestión Ruck Uriburu en Chile.

4. Ver Acta de la entrevista de los Cancilleres, por Fernando Laredo, Subsecretario de Relaciones, Presencia, La Paz, 3 de mayo de 1978.

5. Chile, Ministerio de Relaciones Exteriores: "Documento de Política Exterior del Gobierno de la Unidad Popular", Santiago, 1971, Pág.35.

6. Chile, Ministerio de Relaciones Exteriores, op.cit.pág.16.

7. Sobre esta negociación, ver las importantes revelaciones de uno de sus protagonistas, el representante boliviano señor Juan Pereira Fiorilo, Presencia, La Paz, 2 de octubre de 1977.

8. Sobre la negociación Banzer-Pinochet, ver el tratamiento interesante e imparcial de José Enrique Greno Velasco: "Bolivia y su retorno al Mar" en Revista de Política Internacional, Madrid, No. 150, Madrid, marzo-abril 1977 (Págs.199-230). Uno de los mejores enfoques es el de Amado Canelas: "Bolivia: Mito y realidad de su enclaustramiento", Lima, 1978; asimismo, un análisis crítico interesante es el Walter Guevara Arze: "Radiografía de la negociación con Chile", Editorial Universo, Cochabamba, 1978.

9. Entrevista con Alejandro Pino Uribe, enviado especial de la revista Qué Pasa y de Radio Minería. Qué Pasa, Santiago, 15 de enero de 1976, No. 246, Pág.9.

10. Chile, Ministerio de Relaciones Exteriores: Historia de las Negociaciones Chileno-Bolivianas, 1975-1978, Santiago, 1978.

11. Perú, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores, Embajador José de la Puente Rabdill, Lima 1978, Págs. 25-29.

12. El Gobierno de Bolivia, explicó mediante carta de 20 de marzo, del Embajador Mario Rolón Anaya al Secretario General de las Naciones Unidad y a la comunidad internacional los motivos de la ruptura.

13. William L. Krieg: "The Legacy of the War of the Pacific", Office of External Research Bureau of Intelligence and Research. Doc.No.20565, Washington, D.C. 1974

14. El Señor Krieg parece ignorar el papel que el Embajador americano en Santiago, William S. Culbertson, jugó en la redacción del artículo Primero del Protocolo Complementario. Al respecto ver el capítulo 11 de este trabajo.

15. OEA/Sec.G.CP doc.468/75.

16. U.S.Departament: Remarks.

17. La referencia a Santiago se refiere a la Reunión de Cancilleres de los Estados Americanos que se efectuó en la capital chilena. Ver Departament of State Bulletin. Vo. LXXV, No.1932, July 5, 1976.

18. op.cit. Departament of State Bulletin, Vol. LXXV, No.1932, July 5, 1976.

19. U.S. Presidential Documents, Weekly Compilation Vol.13, No.37, September 12, 1977, Pág.1290.

20. U.S. Presidential Documents, op.cit. Págs.1292-1293.

21. U.S. Presidential Documents, op.cit. Págs.1304-1305.

22. Presidential Documents; weekly compilation, Monday, June 26, 1978. Vol.14, No. 25, Págs. 1142-1143.

23. Acta de la Sesión Extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos. OEA/Ser. G/CP/ Acta 368/79 14 de febrero de 1979.

24. Es importante señalar aquí, que en su discurso inaugural de la Vi Conferencia de los Países No Alineados, el 3 de septiembre de 1979, el Presidente de Cuba, Comandante Fidel Castro, se refirió al problema marítimo boliviano de la siguiente manera: "... La aspiración de Bolivia, cuyos territorios fueron mutilados hace un siglo en una guerra suscitada por intereses imperialistas, a una salida al mar es absolutamente justificada y vital. Por tanto, consideramos nuestro deber apoyarla". Gramma, La Habana, 4 de septiembre de 1979. Asimismo, la Sexta Conferencia en su "Declaración de La Habana", dió su respaldo "a la justa y legítima reclamación de la República de Bolivia a recuperar su salida al Océano Pacífico".

25. U.S. Departament os State. Statement by the Honorable Cyrus Vance, Secretary of State at the Organization of American States, General Assembly, La Paz, Bolivia, October 23, 1979. Press Release No. 279, Washington, October 1979.

29. U.S. State Departament: Remark. La referencia del Presidente Reagan a la reunión de la OEA en Santa Lucía, en 1981, se relaciona con la Resolución AG/Res. 560 aprobada por la XI Asamblea, la misma que junto a ala Resolución AG/Res. aprobada en la X Asamblea efectuada en Washington en 1980; ratificaron el consejo regional expresado en la Resolución AG/Res. 426 de la IX Asamblea de la OEA reunida en La Paz, mencionada anteriormente.

30. U.S. State Departament: remark.

31. OE/AG/Res.602

32. AG/CG/ACTA III/83 y OEA/AG/Res.686. La OEA en la XIV Asamblea General efectuada en Brasilia, aprobó el 17 de noviembre de 1984 una nueva Resolución (AG/Res.701) reiterando el interés hemisférico para encontrar una solución equitativa por la cuál Bolivia obtenga acceso soberano y útil al Océano Pacífico; asimismo los gobiernos del hemisferio expresaron su satisfacción por que los gobiernos de Bolivia y Chile aceptaron reunirse en enero (1985) en la ciudad de Bogotá con el propósito de iniciar conversaciones en cumplimiento de las anteriores resoluciones. El 20 de enero de 1985, el gobierno de Chile anunció que no participaría en la reunión de Bogotá por creer que no existían condiciones propicias para la misma.

          33.      Remarks by N.Shaw Smith, Director de Asuntos del Cono Sur, U.S.Departament of             State, Conference on U.S. Policies to Accompany the Transition to Democracy in the             Southern Cone. Washington D.C. April 8, 1982.

          34.      Comunicado de la Delegación Permanente de Chile a la OEA. 21 de febrero de            1985, Washington D.C.

          35.      Actas del Consejo Permanente de la OEA, 17 de junio de 1987, Washington.

          36.     OEA. AG/CG/ACTA de 12 de noviembre de 1987.

          37.      Declaración del Embajador Carlos Delius en ocasión de la presentación de sus             Cartas Credenciales, 8 de abril de 1988, Washington.

          38.      Respuesta del Presidente Ronald Reagan al Embajador Carlos Delius. Casa            Blanca, Washington DC, 8 de abril de 1988.

          39.      Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Memorándum, La Paz, 8 de agosto            de 1988.

          40.      Declaración del Embajador Jorge Crespo Velasco, en ocasión de la presentación            de sus Cartas Credenciales, Washington DC, 20 de diciembre de 1989.

          41.   Declaración del Embajador Andrés Petricevic, en ocasión de la presentación de             sus Cartas Credenciales, Washington DC, 9 de diciembre de 1993.

42. Comunicado Conjunto del Vicepresidente Constitucional de la República de Bolivia, Sr. Víctor Hugo Cárdenas y del Vicepresidente de los Estados Unidos de América señor Al Gore Jr., Santa Cruz de la Sierra, 20 de marzo de 1994.

          43.   Declaración del Embajador Fernando Alvaro Cossío, en ocasión de la             presentación de sus Cartas Credenciales, Washington DC, 6 de febrero de 1996.

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