IV HACIA EL MAR

 

"¡Interesar al Yanqui!"

Daniel Sánchez Bustamante

"Bolivia, su Estructura y sus Derechos en el Pacífico"

La Paz, 1921

 

"¿ Es posible que la patria de Washington y de Lincoln, la tierra de las altivas y audaces concepciones de Roosevelt, y de los idealismos evangélicos de Wilson… es posible, repetimos, que no tenga que preocuparse de la suerte de un pequeño pueblo amurallado en los Andes?"

Casto Rojas

"La Reintegración marítima de Bolivia"

La Paz, 1922

 

CAPITULO 8

BOLIVIA DEMANDA JUSTICIA

En los dos capítulos anteriores se ha visto la profunda resistencia boliviana para aceptar el encierro geográfico como resultado final de la Guerra del Pacífico. Desde el Pacto de Tregua de 1884 hasta el Tratado de 1904, las diversas corrientes políticas bolivianas habían planteado diferentes estrategias a seguir con Chile , pero todas ellas coincidían en no aceptar la mediterraneidad como definitiva.

Las corrientes conservadoras - que estaban en función de gobierno - fueron llamadas "pacifistas" pues buscaban una solución en armonía con Chile y aceptaban la dura realidad de la pérdida del Litoral, ya que consideraban que ésta pérdida se consolidaba con la entrega incondicional por parte del Perú de su provincia de Tarapacá a Chile, en virtud del Tratado de 1,883. Esto no significaba que aceptaban el encierro, pues creían en una posible salida al Océano Pacífico por Arica, solución planteada por el mismo Chile, desde los inicios de la guerra y que no constituía un planteamiento original, debido a la estrecha relación que Arica tuvo siempre con las provincias altoperuanas, tal como se ha visto anteriormente en el capítulo 3. Este planteamiento contaba además con la aprobación de algunos sectores políticos peruanos quienes deseaban acabar con el problema de la guerra y evitar el tener a Chile como país fronterizo.

Los criterios sustentados en Bolivia por el Partido Liberal, que estaba en la oposición, fueron llamados ×"belicistas" o "guerristas", pues buscaban la reintegración total del territorio perdido, el mismo que podría solamente lograrse con el uso de las armas y que contaba con el acuerdo de los grupos políticos peruanos que en forma similar querían liquidar los efectos de la Guerra del Pacífico, volviendo a la situación que prevalecía en 1879, antes de la ocupación chilena del Litoral boliviano y de los territorios peruanos de Tarapacá, Arica y Tacna.

Los liberales, quienes se opusieron tenazmente a los pactos de 1895 - que contemplaban una salida al mar - fueron los que finalmente aceptaron firmar la paz con Chile mediante el Tratado de 1904, que consagraba el encierro geográfico. Cómo podría explicarse uno esa contradicción?. Cómo podría entenderse que Bolivia, al poco tiempo de la firma de dicho Tratado, iniciara una campaña de reintegración marítima que se mantiene vigente hasta nuestros días?.

Esta parte del trabajo pretende buscar algunas respuestas a dichas interrogantes. Se presenta a continuación algunas consideraciones sobre los entretelones del porqué de la firma del Tratado de 1904, las que son necesarias para entender la conducta posterior de los gobiernos bolivianos en su búsqueda por retornar al mar, búsqueda que se orientó primero a negociaciones directas, luego a lograr la intervención de la Liga de las Naciones y finalmente a conseguir la mediación de los Estados Unidos.

ENTRETELONES DEL TRATADO DE 1904.

Bolivia, a principios del siglo XX, no tenía ninguna oportunidad de recuperar su Litoral de Atacama por la fuerza y los gobernantes bolivianos conocían bien esta desigualdad de fuerzas , ya que la economía y poderío militar de Chile - de por sí superior en 1879 - se había centuplicado con los recursos del Litoral boliviano y de Tarapacá peruano. La situación política y económica del Perú no permitía prever tampoco una posible acción bélica para que recupere sus provincias cautivas, a pesar de la vibrante y cotidiana resistencia de los peruanos de Tacna y Arica, que, al no someterse al dominio chileno, escribieron algunas de las páginas más gloriosas de la peruanidad.

En ese entonces , tampoco existía una clara comprensión entre los Gobiernos de Bolivia y el Perú, ya que Chile había logrado, exitosamente crear y ahondar diferencias, recelos y resentimientos entre los aliados del 79. La paradoja de la derrota hacía que tanto en Bolivia como en el Perú, se recrimine más al aliado que al usurpador. Bolivia y Perú, hablaban por separado con Chile, pero nunca dialogaron entre sí. Para muchos bolivianos, el Tratado de Ancón, por el que el Perú entregó Tarapacá en 1883, había enclaustrado a Bolivia más que la propia conquista chilena de Antofagasta. A su vez, para muchos peruanos, la imposibilidad en ese entonces de poder castigar a Chile - por las pérdidas territoriales y por los excesos durante la ocupación de Lima y otras ciudades - los llevaba a considerar el encierro geográfico de Bolivia como un castigo moral e histórico que pasaría permanentemente sobre Chile; es más, si Bolivia volvería alguna vez al mar, debería ser gracias únicamente al Perú y nunca a Chile.

Como el lector puede apreciar, la situación internacional vigente entre Bolivia, Chile y el Perú, en los albores de este siglo, era muy compleja e intrincada. Chile deseaba consolidar en su posición Arica y Tacna, para dar tal vez una salida a Bolivia por esos territorios y garantizar la paz, reforzando sus conquistas de Tarapacá y Antofagasta. Bolivia no aceptaba ceder Antofagasta sin garantía previa a una salida al mar por Arica, y el Perú no aceptaba ceder ni Tacna ni Arica a Chile, y menos que Chile usufructuara esos territorios para poder redimirse de la culpa del encierro boliviano. De modo que Chile no podría llegar a un arreglo con el Perú sin previo acuerdo con Bolivia.

En Bolivia, los políticos liberales en función de gobierno, descubrieron que la administración de la cosa pública exigía el adoptar decisiones, que la realidad nacional era muy dura y tal vez muy alejada de los buenos propósitos y principios ideológicos que habían sostenido. Los liberales como partido de la oposición se habían opuesto al Tratado de 1895, por el que Chile cedía Arica a Bolivia; una vez como partido oficialista, cambio de posición y empezó a mirar a Arica como algo más real y tangible que Antofagasta. Como consecuencia de este cambio, los herederos del partido conservador, redescubrieron, como parte del partido republicano en la oposición, la emoción reivindicacionista por Antofagasta y todo el Litoral de Atacama.

En el umbral del nuevo siglo la posición internacional que Bolivia tenía frente a sus otros vecinos era muy delicada. El Gobierno de Montes sabía que la diplomacia chilena había agotado su paciencia y que, si no aceptaba la paz, la partición boliviana "a la polonesa" era la espada de Damocles que la diplomacia mapochina quería aplicarle, como lo propuso el diplomático Angel Custodio Vicuña al Presidente del Perú Eduardo López de Romaña, el 21 de septiembre de 1900. Esto llevó al gobierno liberal a tomar las decisiones más difíciles para poder preservar la integridad y la existencia misma del país, que también sufría una difícil situación económica, agravada por el dogal aduanero con que Chile cabestreaba a Bolivia, debido a que las aduanas portuarias bolivianas de Antofagasta y Arica eran administradas por Chile y las recaudaciones impuestas a la carga desde y hacia Bolivia eran retenidas por ese país, como indemnización de la guerra y como una forma de presión para conseguir la sustitución del Pacto de Tregua por un tratado de paz.

El Ministro Plenipotenciario Abraham Köning planteó su famoso memorandum-ultimatum de 13 de agosto de 1900, afirmando que la paciencia de Chile se había terminado y se debería proceder a la firma de un Tratado que no contemplara una salida soberana para Bolivia al Pacífico puesto que Chile se anexaba el Litoral de Atacama con el mismo derecho con que Alemania se anexó Alsacia y Lorena.

Para enfrentar esa dura realidad, el Presidente Montes, junto a su equipo de gobierno aceptó suscribir el Tratado de 1904, como una forma de romper el círculo vicioso sobre el problema de Arica entre Chile, Perú y Bolivia y con miras a consolidar el vínculo de este puerto con Bolivia. De la alternativa ferroviaria propuesta por Chile, la construcción del ferrocarril Arica - La Paz, ofrecía la oportunidad de modernizar e incrementar el vínculo económico de Bolivia con Arica, su puerto tradicional. A esta nueva realidad económica se le agregaba la servidumbre del territorio que la línea férrea atravesaba. De este modo, el Tratado de 1904, proveía un ferrocarril y la servidumbre legal por su territorio, que podrían servir de base a una futura negociación para perfeccionar una salida al mar, negociación a llevarse a cabo con Chile, o más propiamente con el Perú. Es más, los negociadores chilenos siempre deslizaron entre los bolivianos la noción de que el enclaustramiento boliviano por Antofagasta era un hecho irreversible, pero que por Arica...estaba la solución. Decían que Chile nunca se opondría a una salida que no comprometiera la continuidad territorial de Chile y que una vez solucionado el problema de Tacna-Arica entre Chile y el Perú, la salida al mar para Bolivia llegaría por gravitación propia. Para esto, Bolivia no debería interferir sino más bien esperar pacientemente a que Chile y el Perú lograran superar sus dificultades.

En resumen, Montes se sometió y firmó el Tratado de 1904, aceptando en la letra el enclaustramiento por Antofagasta y sentando las bases de una solución potencial por Arica; ya que Chile no podía ceder en ese entonces lo que no era suyo, pero sí podía construir un ferrocarril, cuya propiedad y efectos podrían incidir positivamente en las futuras negociaciones con el Perú y también con Bolivia. Es decir que, el Gobierno de Montes si bien entregaba a perpetuidad Antofagasta, creaba a su vez un vínculo ferroviario con Arica, que debería servir, de base, en un futuro no muy lejano, a una salida soberana al Pacífico. Después de todo los diplomáticos chilenos habían susurrado siempre en ese sentido y en ese entonces se decía tanto en La Paz como en Lima que "los chilenos eran caballeros de una sola pieza y de una sola palabra".

Durante la construcción del ferrocarril Arica-La Paz, los negociadores bolivianos y chilenos en sus reuniones hablaban, aparte de los aspectos técnicos, de las soluciones hipotéticas de un arreglo entre Chile, Perú y Bolivia, pues se daba por descontado que Arica quedaría en Chile, ya que este país había definido el "Morro" como la base de su estrategia militar, y desde allí al norte, se dejaban abiertas las posibilidades para satisfacer las aspiraciones de Bolivia y del Perú.

Montes y sus colaboradores, creían que el tratado de paz, produciría un mejoramiento económico notable. Bolivia con más recursos y solucionando sus otros problemas, podría progresar y al contar con una mejor economía tendría un buen ejército y sería un Estado más fuerte. Podría así hablar en mejor posición con Chile y con Perú, para hacer valer sus derechos y obtener una salida soberana al Pacífico. Lo que ni Montes ni sus asesores previeron es que el ferrocarril Arica-La Paz no consolidó el vínculo entre Arica y Bolivia sino que por el contrario, fue el fundamento de la chilenización de Arica, con el soporte económico provisto por Bolivia. Antes del Tratado de 1904, la ocupación chilena de Tacna y Arica constituía una pesada carga al erario de Chile. La construcción del ferrocarril Arica-La Paz, convirtió Arica en un núcleo de desarrollo y de simple y pequeño pueblo pasó a ser la terminal ferroviario y "puerto" de Bolivia. Los funcionarios y obreros que Chile llevó para construir y operar el ferrocarril se convirtieron en los ×"ariqueños chilenos" que empezaron a expulsar y abusar a la población peruana, nativa de Arica, para que se vayan a Tacna o a Bolivia, dejando el territorio libre de potenciales votantes, por si el plebiscito pudiera llevarse a cabo.

El ferrocarril Arica-La Paz, permitió no sólo poblar de chilenos a Arica, sino que creó la paradoja de que a mayor crecimiento económico de Bolivia, mayor crecimiento de Arica y por consiguiente mayor crecimiento de la administración chilena del puerto, de la aduana, del ferrocarril y de los servicios. Para entonces, el Morro ya no era el requisito norte de la defensa. Chile empezaría a esgrimir un nuevo argumento, en el sentido de que ya no podría ceder un puerto y una ciudad construida por el esfuerzo honrado de sus ciudadanos y toda solución, si es que hubiera alguna, tendría que ser ubicada forzosamente al norte de la ciudad. Terminando esta digresión, volvamos otra vez a la documentación diplomática.

EL MEMORANDUM DEL CANCILLER SANCHEZ BUSTAMANTE

Una vez que Chile logró que Bolivia firmara el Tratado de Paz y Amistad de 1904, dirigió sus esfuerzos a la conclusión del problema de Tacna y Arica, que era el único punto pendiente de su tratado de Paz firmado con el Perú en Ancón el año 1883, como ya se dijo anteriormente. El artículo III de dicho tratado estipulaba un plebiscito para decidir la suerte de Tacna y Arica, a llevarse a cabo diez años después de la firma del tratado. Pero como el plebiscito no se llevó a cabo, el Perú reclamaba la entrega de dichas provincias, mientras que Chile aceptaba sólo la devolución e Tacna, a cambio de quedarse con Arica. Chile y el Perú, iniciaron conversaciones en 1908, las que se prolongaron en forma estéril por dos años y llevaron al Perú a suspender sus relaciones con Chile en marzo de 1910.

El Gobierno boliviano decidió romper su silencio. El Presidente Villazón ordenó preparar un Memorándum que fué presentado a los gobiernos de Chile y del Perú el 22 de Abril de 1910, con copia a las cancillerías de los países del hemisferio, incluído el Departamento de Estado. Ese Memorándum, preparado sobre un proyecto del Oficial Mayor Juan María Zalles, fue firmado por el Canciller Sánchez Bustamante y decía:

"El Gobierno de Bolivia no puede dejar pasar las presentes circunstancias sin conocer la disposición con que el Perú y Chile recibirían una gestión encaminada a solucionar el conflicto relativo a Tacna y Arica.."

y líneas más abajo justificaba que:

"Chile y el Perú siguiendo el dictamen de muchos de sus eminentes hombres públicos, deberían dejar de ser colindantes, estableciendo la soberanía territorial de Bolivia en una zona intermedia sobre la costa del Pacífico. Nos es necesario demostrar la importancia de este hecho trascendental para la política y el equilibrio de las naciones hispano americanas..."

luego definiendo el rol conciliador de Bolivia en dicho conflicto y la necesidad de un esfuerzo integrador en la zona por los tres países decía:

"El Gobierno boliviano está muy lejos de buscar dificultades para agregarlas al conflicto, pero tiene que cumplir un supremo deber haciendo presente con absoluta hidalguía a Chile y al Perú que, en el histórico momento que cruzan estas nacionalidades, no puede quedar inerte , y desea saber si los dos países que le cierran el Pacífico podrían escuchar proposiciones que provoquen resultados que concilien el interés y la dignidad de los tres pueblos y que afirmen entre ellos la paz, la lealtad y la fraternidad."

Planteaba Sánchez Bustamante el problema vital de Bolivia de la siguiente manera:

"Bolivia no puede vivir aislada del mar: ahora y siempre, en la medida de sus fuerzas hará cuanto le sea posible por llegar a poseer por lo menos un puerto cómodo sobre el Pacífico y no podrá resignarse jamás a la inacción cada vez que se agite este asunto de Tacna y Arica que compromete las bases mismas de su existencia. Ha seguido, en los últimos años, una conducta de absoluta lealtad a los Pactos que la privaron de su litoral, y ha concluido sus cuestiones de fronteras con el Perú, sacrificando mucho de lo que su deber y su derecho se lo presentaban como indeclinables, confiada en que algún día los hechos y las altas previsiones impondrían la única solución posible de este grave problema sudamericano: la incorporación definitiva del todo o parte de Tacna y Arica al Alto Perú. Un Estado soberano no puede renunciar a la posesión, por medios legítimos, de una zona de territorios cuya vida y prosperidad dependen del tráfico del comercio y de la vecindad de aquél, y cuya incorporación al país con el que mantiene tan íntimas conexiones, interesa a su seguridad y afirmaría su existencia soberana y su desarrollo económico. Tal es la doctrina que dentro del derecho humano profesa esta Cancillería, y que Bolivia sostendrá con todos los poderes de su voluntad y de su espíritu."

y llamando la atención sobre la dimensión del problema, el canciller boliviano escribió:

"Estos territorios sólo tienen importancia efectiva - por su dependencia geográfica y comercial - para Bolivia, al punto que constituyen y constituirán, con las nuevas vías de comunicación en trabajo, una provincia inseparable de los destinos de este país. Para las naciones signatarias del Pacto de Ancón no revisten sino un interés que se desprende del sentimiento histórico y de la dignidad nacional... Dentro del pensamiento esencial que sería la entrega de un puerto a Bolivia, y como consecuencia directa la desaparición de la vecindad fronteriza entre el Perú y Chile, cabrían múltiples formas de acuerdo, con las cuales la diplomacia podría conciliar y sellar para siempre, y con vínculos indestructibles, los intereses y las aspiraciones de cada uno de los beligerantes en la guerra del Pacífico".

Con referencia a los otros países de la región y al espíritu hemisférico, así como en especial a los intereses de Chile y del Perú, el Memorándum decía que:

"Bolivia formula, al dar este paso, su derecho inalienable a la vida, dentro de la solidaridad americana , y espera que tanto los Gobiernos del Perú y Chile, cuanto las potencias capaces de influir sobre el curso de los grandes destinos de las nacionalidades sudamericanas, apreciarán la magnitud, la sinceridad y la honradez de nuestros propósitos, que se fundan en aspiraciones e intereses de tal fuerza que nada podrá anularlos en el presente ni en el porvenir".

Finalmente, el Canciller boliviano establecía que:

"El Gabinete de La Paz estaría dispuesto a proponer las bases y las compensaciones satisfactorias a los de Santiago y Lima, siempre que ellos quisieran abrir las gestiones del caso, y que contemplasen la actitud de Bolivia con justiciero espíritu".

Con este Memorándum, el gobierno boliviano ofrecía abiertamente las bases de una solución justa e inteligente al problema, demostraba la vinculación real del puerto de Arica con Bolivia y ofrecía pagar las compensaciones necesarias tanto a Chile como en especial al Perú para obtener una salida soberana al mar por territorio ariqueño. En La Paz, el Ministro peruano manifestó su conformidad con el tenor de dicho Memorándum y el ministro americano mostró su complacencia por el mismo, y en su informe a Washington lo calificó "como un acto correcto, franco y atinado de Bolivia, frente al más difícil problema de Sudamérica".(1)

Aunque Chile no se pronunció oficialmente sobre este Memorándum, algunas fuentes de opinión lo encontraron positivo y digno de ser tomado en consideración y otras lo consideraron utópico e irrealizable.

En mayo de 1910, el Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Washington, Ignacio Calderón, se entrevistó con el Secretario de Estado y le explicó el contenido y las razones del Memorándum del Canciller Sánchez Bustamante, enviado con nota del 5 de mayo al Departamento de Estado. El Secretario lo consideró valioso y decidió adoptar una posición clara al respecto. Como entonces el Departamento de Estado no tenía una línea definida, instruyó mediante nota circular de 11 de junio, a todas las delegaciones americanas para que estudiaran el Memorándum boliviano y formularan sus opiniones a la brevedad posible, a fin de que el Departamento de Estado pudiera delinear una política adecuada. Se pedía a los Ministros que en el estudio del Memorándum considerasen lo siguiente: a) los antecedentes históricos del problema b) las repercusiones potenciales del arreglo sugerido y, c) el papel que los Estados Unidos podrían asumir en este asunto. Para efectuar este estudio, se pedía a los diplomáticos acreditados en América Latina fundamentarse en sus conocimientos de la región, la documentación disponible, la posición del gobierno y opinión ilustrada de sus países sedes y, finalmente, en la opinión de otros diplomáticos acreditados también en el mismo país.

Las respuestas de los diplomáticos acreditados en la región fueron variadas y ofrecen interesantes y diferentes juicios al respecto. Las más representativas de ellas, empezando con los informes de los ministros americanos con funciones en los países directamente involucrados, se presentan a continuación.

El Ministro americano en Lima, señor Combs, informó el 8 de julio que la propuesta boliviana no parecía ofrecer resultados que pudieran considerarse exitosos para la solución de la situación planteada. Decía que en su entrevista con el Canciller peruano, señor Porras, éste le dijo:

"...este asunto no merece ninguna consideración seria, pues no es práctico. El Perú preferiría por supuesto que Bolivia, en lugar de Chile, tuviera los territorios de Tacna y Arica, pero que por lo pronto en la situación prevaleciente, deseaba mantener la ocupación chilena y no cederlos a perpetuidad. Por consiguiente no podía pensar en la venta de dichos territorios a Bolivia." Finalmente el Canciller Porras añadió: "Chile tampoco consentiría a tal tipo de arreglo".

En su informe, sostenía el diplomático americano en el Perú:

"El Ministro argentino, Señor García Mansilla, me ha dicho que de acuerdo a sus informes, la propuesta boliviana fue muy mal recibida en Chile... habiendo éste gastado grandes sumas de dinero en la construcción de ferrocarriles para controlar el comercio boliviano a través de su territorio, nunca pensaría en renunciar las ventajas que aquí disfrutaba".

El diplomático americano acreditado en Lima decía:

"Mi opinión es que cuanto antes estos países reconozcan la posesión de Chile sobre Tacna y Arica como permanente, mejor será para la paz y prosperidad de todos ellos y Bolivia será un aliado fiel si no una colonia, mientras dure esa posesión y la preponderancia presente y futura así como la influencia y poder de Chile sobre la costa occidental se basa más en este hecho que en ningún otro. Mientras mantenga esa posesión no habrá combinación política posible que destruya esta supremacía. Mi simpatía está con las aspiraciones del Perú, pero a mi juicio, Chile tiene muchos intereses en juego para poder entregar estas provincias y cualquier negociación que busque su transferencia a otro país será tan infructuosa como si nosotros discutiéramos nuestro pasado con México o España o Alemania lo hiciera con Francia".(2)

El Ministro americano en Santiago, señor Pierrepont, envió su informe el 25 de julio y en el mismo sostenía:

"Desde un punto de vista filantrópico e idealista, la sugerencia de entregar las provincias de Tacna y Arica a Bolivia para tener de esa manera un "buffer" entre Chile y el Perú a la vez que Bolivia obtendría costa y un puerto, vital para su desarrollo, debe apelar a los sentimientos de benevolencia y equidad con las naciones débiles, que han enmarcado a nuestra diplomacia. El separar Perú y Chile y dar a Bolivia una posibilidad para rehabilitarse y así eliminar la cuestión problemática que indudablemente ha perjudicado el progreso de toda esta costa, visto desde una posición amplia y totalmente desinteresada, podría ser probablemente la mejor forma de promover los intereses reales de todos y cada uno de estos tres países involucrados, puesto que la civilización moderna nos enseña que el progreso de un país aprovecha mejor de la prosperidad que de la debilidad de sus vecinos. Dejando a un lado el campo del idealismo, temo sin embargo , que tal esquema no puede llamarse una solución porque me parece poco práctico, muy alejado de los justos merecimientos de Bolivia y como una prueba - de la teoría de la interdependencia internacional - demasiado avanzada para ser aceptada por la opinión oficial o pública de Chile. Debe recordarse que la mala fé de Bolivia, urgida por el Perú, para romper sus compromisos contraídos con Chile, fué la causa de la guerra de 1879, en la cual se originó la cuestión de Tacna y Arica. Yo creo que la mayoría de los chilenos., particularmente las masas, piensan que Bolivia y el Perú prácticamente forzaron la guerra a Chile y merecen todo el castigo que han recibido, mientras Chile a su vez merece todos los beneficios resultantes directa e indirectamente de la guerra. Más aún, se me ha reiterado frecuentemente y así lo he transmitido al Departamento de Estado, que Chile está determinado a retener Arica y Tacna, a las que considera que son estratégicas y económicamente necesarias. Tan fuerte es en Chile esta determinación que está tratando por todos los medios y abiertamente de chilenizar esos territorios...".

El Ministro americano en Chile se refiere luego a la decisión del Canciller chileno, Agustín Edwards, de pagar varios millones de libras al Perú, a fin de lograr un título saneado sobre Tacna y Arica por el cual Chile se sometería a cualquier sacrificio para no perder Tacna y Arica, o al menos no entregarlas al Perú. Afirma al respecto el diplomático Pierrepont:

"No quepa duda que Chile preferiría ver esos territorios en poder de Bolivia en lugar del Perú, pero yo estoy convencido que Chile no consentiría tal esquema. Primero, porque Chile asumiría - y tengo razones para firmarlo- que Perú, en la imposibilidad de enfrentarse con Chile y en su deseo de privarle de estas tierras, ha aprovechado la ventaja de poder remover a Chile intentando la cooperación de Bolivia mediante la perspectiva de ofrecerle la posesión de un puerto propio y le ha inspirado a conseguir el apoyo de los Estados Unidos y de otras potencias para acosar con esta proposición a Chile. Pero habrían otras razones para esta oposición. Yo no creo que ningún incentivo que podría Bolivia ofrecer a Chile, le convencería de que el territorio ganado y reconocido por el Tratado de Ancón, sea entregado al país que por su mala fé ocasionó una guerra en la que Chile fué vencedor. Además es probable que una de las consideraciones más fuertes por las que Chile asumió la construcción del ferrocarril Arica-La Paz, fue la de dejar a Bolivia fuera de la cuestión Tacna-Arica. Por consiguiente, Chile ahora que está activamente envuelto en la construcción del mencionado ferrocarril, de seguro resentiría cualquier sugerencia de que Tacna y Arica sean cedidas a Bolivia. Aún en el caso de que Chile se inclinara a ser magnánimo, seguramente dudará de contribuir al fortalecimiento material de Bolivia, por miedo a que ésta y el Perú actuasen juntos en el futuro, y que cediendo el territorio en disputa a Bolivia fallaría en crear un verdadero "buffer×" entre Chile y el Perú, ya que en realidad estaría fortaleciendo al Perú a costa de debilitarse a sí mismo. Lo que sí desea es poder controlar el territorio situado al norte de sus yacimientos de nitrato, con el fin de protegerlos. Yo creo que Chile vería que la posesión de esos territorios por Bolivia, le sería más una amenaza que una protección.

Si el Perú aceptaría o no la soberanía de Bolivia extendida sobre los territorios de Tacna y Arica, no lo sé. Si la idea sugerida por el Ministro boliviano en Washington fue inspirada en alguna forma por el Perú, yo me inclinaría a pensar que el Perú ha abandonado toda esperanza de recuperar Tacna y Arica. Como entiendo yo, el sentimiento en el Perú, hizo que este país continuara la guerra por dos años más a fin de no perder estos territorios. Sintiendo que el Perú ha pagado con sangre, yo no creo que los dejaría ir, si pudiera hacer algo por ellos, aunque por supuesto si ve que no hay ninguna posibilidad de retenerlos, preferiría que sean para Bolivia y no para Chile.

Por otra parte, Chile siente que en virtud de los derechos que le fueron otorgados por el Tratado de Ancón, tiene mejores títulos que ningún otro país sobre Tacna y Arica, y estos derechos se han obtenido al costo de gran derramamiento de sangre."

Para finalizar, el enviado americano en Santiago resume su opinión de la siguiente manera:

"Aunque Chile preferiría que Tacna y Arica, vayan más bien a poder de Bolivia y no del Perú, nunca consentiría en renunciar a ellos. Piensa retenerlos para sí únicamente y por lo tanto está dispuesto a pagar dadivosamente a fin de que el mundo considere que ha actuado honorablemente y de acuerdo con el Tratado de Ancón. Yo creo que Chile resistiría mucho la sugerencia de que Tacna y Arica pertenezcan a Bolivia, no importando de quien venga dicha sugerencia y preguntará el porqué de la misma (en vista del Tratado de Ancón), pues dice estar no sólo listo, sino también deseoso de llevar a cabo el plebiscito y al proclamar estas buenas intenciones sabe que es suficientemente fuerte para imponer las condiciones del plebiscito y así asegurarse la posesión definitiva y permanente de los codiciados territorios de Tacna y Arica ."(3)

El Ministro a cargo de la Legación americana en La Paz, señor Alexander Benson reiteraba a su vez, su apoyo al Memorándum Sánchez Bustamante a las consideraciones del mismo para resolver la Cuestión Tacna-Arica y dotar a Bolivia de una salida soberana al Océano Pacífico. Por el tenor de las tres notas antes mencionadas, puede apreciarse que los diplomáticos americanos se identificaban íntegramente con los países donde prestaban sus servicios y una vez más se repetía el mismo fenómeno que ocurrió durante la Guerra del Pacífico, cuando cada diplomático americano se parcializó en favor del gobierno del país en el cual ejercía sus funciones.

Los diplomáticos americanos en otras capitales latinoamericanas enviaron también diferentes opiniones algunas de las cuales son dignas de mención. Por ejemplo, el enviado en Buenos Aires, señor C. H. Sherrill comentaba en nota de 18 de julio de 1910 dirigida al Secretario de Estado que la proposición de Bolivia sería práctica si este país estuviera ubicado en Centroamérica, pero que su cercanía a Chile, Argentina y el poderoso Brasil hacía ver la continuación de su independencia como "simplemente ilusoria×". Y el Ministro Sherrill argumentaba que:

"Bolivia por su escasa población de millón y medio de habitantes, de los cuales solamente doscientos mil eran blancos, parecería no poder producir el tipo de hombres para protegerla. La historia del mundo muestra el resultado de los países con grandes riquezas minerales pero que no con grandes riquezas minerales pero que no tuvieron la fuerza para protegerlas y el que Inglaterra se apodere de los Estados Boer, constituía el último ejemplo. Si Bolivia fuera una potencia fuerte, la sugerencia de concederle una zona entre Perú y Chile sería práctica, pero siendo una nación débil, la única forma de conseguir que dicha zona sea efectiva para ella, sería declarando a esta nación bajo protección de los Estados Unidos, y entiendo que este tipo de acción es contrario a nuestra política. Infortunadamente, nos guste o no, cualquier aprobación que hagamos a la sugerencia boliviana, será entendida por todas las naciones de Sudamérica como implantación de un protectorado, ya que sentirán cuan efímera y quimérica sería la idea de interponer una zona boliviana endeble entre Perú y Chile como solución al diferendo de Tacna y Arica."

En otra parte de su nota el Ministro Sherrill continúa:

"Es indiscutible si un Tratado entre Perú y Chile reconociendo tal zona tendría además un efecto más obligatorio entre estas potencias que el ya existente por el que Chile se comprometió solemnemente a realizar el plebiscito en dichas provincias a los diez años de la firma del Tratado de Ancón."

El diplomático americano señala luego sus dudas sobre la continuación de la propia existencia de Bolivia y dice:

"Chile ya ha completado un ferrocarril a Bolivia de Antofagasta a Oruro y está construyendo otro (Arica-La Paz); Brasil construye otro ferrocarril y Argentina ya tiene uno hasta la frontera y pronto se tomarán medidas para extenderlo hasta La Paz. En mi opinión estos ferrocarriles son el comienzo del fin para Bolivia, a no ser que nosotros interfiramos para garantizar su independencia. Bolivia será ocupada y absorbida por una de estas potencias o será repartida entre las tres y tal vez una pequeña porción le sea concedida al Perú. Desde hace dos años , se habla de la llamada Alianza del A.B.C. entre Argentina, Brasil y Chile. He escuchado a muchos argentinos bien informados de que si esta Alianza se hace efectiva, uno de sus primeros resultados sería la partición de Bolivia. Desde un punto de vista utilitario se puede decir mucho en favor de esta partición, porque producirá un inmediato desarrollo de las riquezas bolivianas y la mejora de su civilización. Si Bolivia, con ayuda del Perú, no pudo protegerse contra Chile en 1879, es muy difícil ver como podría protegerse hoy día en forma efectiva contra la acción de uno o varios de sus más poderosos vecinos."

Terminaba su nota el Ministro ante la Casa Rosada sugiriendo que, en vista de lo expuesto, el Gobierno americano declinara por el momento toda acción en favor de la propuesta boliviana.(4)

La Legación americana en Brasil informaba con nota del 14 de julio de 1,910, las ideas de su Ministro así como la posición del gobierno brasileño. El Ministro Dudley decía que:

"El objeto del Memorándum boliviano es obviamente predisponer a los Estados Unidos en favor de un arreglo de la cuestión peruano-chilena, arreglo en el cual se debe incluir la cesión a Bolivia de un puerto sobre el Pacífico".

A este respecto el diplomático americano se refiere a la información confidencial enviada por él a Washington, en la que relataba que su colega boliviano ya se había aproximado a la Cancillería brasileña, durante el mes de marzo de dicho año, buscando el apoyo y la influencia del Brasil sobre Chile para lograr esta solución y reiteraba que tenía informaciones de que el Brasil no accedería a ningún pedido de Bolivia, pues el Canciller Barón de Río Branco, ya había sondeado al respecto al gobierno de Santiago, recibiendo en forma cortés una rotunda negativa y la disposición de Chile para considerar toda sugerencia de una tercera potencia como un acto totalmente inamistoso.

En su nota, la más extensa de todas las enviadas sobre este asunto, el Ministro americano en Petrópolis afirma:

"Sin duda han pasado muchos años desde que Chile cesó de contemplar la posibilidad de devolver Tacna y Arica al Perú. Chile, los considera efectiva y permanentemente tan propios como al departamento de Tarapacá, y ya el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, afirmando que la transferencia de las dos Provincias a Chile por el término de diez años era de hecho una cesión disfrazada a perpetuidad. Me refiero a esta actitud de Chile con el propósito de mostrar la delicadeza que este caso involucra como para sugerir - aún cuando los Estados Unidos estén dispuestos favorablemente a que a Bolivia le sea asegurada eventualmente la posesión de un puerto en los territorios en disputa. Y puedo añadir que Chile no tuvo ninguna duda al imponerle a Bolivia la pérdida permanente de Antofagasta, cuando concluyó el tratado definitivo de paz del 20 de octubre de 1904.Si podemos juzgar por el pasado, el Perú nunca abandonará voluntariamente sus derechos y títulos sobre la soberanía y la posesión de Tacna y Arica, y sin duda alguna, considerará absurda la proposición de Bolivia de obtener mediante la compra, una parte o el total de este territorio. Fué aquí que ocurrieron las principales batallas de la guerra y ni Chile ni Perú podrán olvidar que muchos de sus heroicos hijos yacen enterrados bajo ese suelo. Aún admitiendo lo que sugiere el Memorándum, para los signatarios del Tratado de Ancón estas provincias no tienen más importancia que la conferida por los sentimientos históricos y la dignidad nacional. ¿Qué otro motivo aún más poderoso se podría asignar, para explicar durante todos estos años, la costosa tenacidad y firme propósito que tanto Chile como Perú han mostrado para lograr su posesión permanente?

Es imperativo para la tranquilidad de Sudamérica que los territorios de Chile y el Perú , no sean fronterizos y que para evitarlo, una parte del territorio intermedio que está en controversia, sea cedido a Bolivia. Pero esto sería meramente un retorno a la situación existente hasta 1879. El Departamento boliviano de Antofagasta separaba a Chile , en el sur, del departamento peruano de Tarapacá en el norte y el casus belli determinado por Chile, fue dirigido solamente contra su vecino Bolivia.

Es conveniente recordar aquí brevemente los roles jugados por Bolivia y el Perú en la Guerra del Pacífico. Antes del estallido de la guerra en 1879, Bolivia tenía , como parte de su territorio nacional el puerto y departamento de Antofagasta. La guerra resultó de la imposición de Bolivia a ciudadanos chilenos, en violación de un tratado, de impuestos excesivos a la exportación de nitrato por ese puerto y el primer paso hacia la guerra fue la ocupación de Antofagasta por Chile, que desde entonces la ha mantenido. Este hecho puso en movimiento un tratado de alianza defensiva con Perú, el que se vió envuelto como beligerante. Apenas Chile conoció la determinación del Perú de respetar este tratado de apoyo a Bolivia, se apoderó de Pisagua, en el departamento peruano de Tarapacá y lo convirtió en su cuartel general de operaciones."

El Ministro americano en Brasil, señala a continuación las principales acciones de la guerra , entre las que menciona que Bolivia peleó junto al Perú hasta la batalla de Tacna del 26 de mayo de 1880, después de la cual los bolivianos se retiraron hacia las montañas, dejando al Perú solo durante los cuatro años restantes hasta octubre de 1883, cuando el Perú se vió obligado acceder a perpetuidad, mediante el Tratado de Ancón , la rica provincia de Tarapacá y ceder Tacna y Arica por el Término de diez años, El Ministro Americano asimismo recapitula el contenido del Tratado de Ancón y de los Tratados firmados por Bolivia y Chile en 1884 y 1904.

El diplomático Dudley expone luego:

"Por las circunstancias narradas, podría perdonársele al Perú si falla el reconocer alguna idoneidad a la moción de Bolivia de conseguir un puerto en Tacna o Arica para recompensar la pérdida de Antofagasta. Tampoco pienso yo, que el rechazo de Perú o Chile a aceptar la cesión de una porción de esas provincias a Bolivia como parte del arreglo de esta disputa, debe verse como el fracaso de uno de estos dos países, particularmente el Perú, para considerar la aspiración de Bolivia con un espíritu de justicia".

Escribe a continuación el Ministro americano lo siguiente:

"Considero la siguiente afirmación en el Memorándum como muy fuerte:

¡Bolivia no puede vivir aislada del mar! Estipulación que significa que un puerto propio le es esencial para su existencia. Bolivia ha sobrevivido y realizado su mayor progreso desde que fue separada del mar en el sentido que fue privada de su litoral - hace 31 años. El Tratado de Paz de 1884 con Chile le garantiza a perpetuidad el más amplio y libre tránsito comercial a través del territorio y puertos chilenos en el Pacífico. Si Bolivia estuviera en guerra con Chile, esta garantía estaría suspendida podría de hecho ser abrogada. Es igualmente verdadero entonces que Chile en tal caso podría apoderarse o bloquear cualquier puerto de Bolivia."

Finaliza su nota, el Ministro en Petrópolis, con las siguientes consideraciones:

"No puede cuestionarse sin embargo, que la pérdida de Antofagasta para Bolivia, fue un gran desastre nacional y no se debe dudar que no perderá ninguna oportunidad para recuperarse de esta adversidad. Bolivia está ahora tratando de aprovechar la posibilidad de conseguirlo con el arreglo de la cuestión entre Perú y Chile. Si la guerra estallara entre Perú contra Ecuador y Colombia, posiblemente Chile entraría a ella y Bolivia, sin duda alguna, seguiría en su curso a fin de conseguir su gran necesidad.

En cierto sentido, la ambición de Bolivia de contar con una salida propia al Pacífico, constituye como le hará ver el Memorándum, una amenaza para la paz internacional - amenaza restringida en mi opinión - contra el Perú, y que no tendrá ninguna consecuencia mientras Bolivia no reciba ayuda de Chile o del Ecuador.(5) Es verdad, asumo yo, que para Bolivia la posesión de un puerto propio y territorio adyacente, para evitar un paso innecesario por territorio ajeno a fin de tener un acceso al mar, facilitaría más rápidamente el desarrollo de sus recursos y el avance de su civilización rezagada. Debe pues lamentarse, desde varios puntos de vista y por americanos desinteresados, que Bolivia ha perdido Antofagasta y que por el momento no existen perspectivas de conseguir por medios legítimos otros puerto en su lugar. Tampoco Perú ni Chile, creo yo, estarían dispuestos a renunciar la presa que han estado disputando por tanto tiempo...(6)

Se puede apreciar que las notas de los dos Ministros en Argentina y Brasil presentan, en forma muy cruda, las dificultades de Bolivia para conseguir la comprensión necesaria a su problema marítimo. En el mismo sentido puede verse la correspondencia de otros enviados diplomáticos americanos en la región. Así por ejemplo, el Ministro ante el gobierno de El Salvador, William Heimké, decía:

"...No había que olvidar los privilegios que Bolivia tenía para ejercer su comercio por los puertos chilenos de Antofagasta, Mejillones y Arica, así como también por Mollendo en el Perú. Sin embargo de esto, afirmaba que: "Puede pues aceptarse, que la posesión de un puerto sería altamente deseable para Bolivia y nosotros no podemos menos que simpatizar con las aspiraciones de este país al respecto."

El diplomático entra luego a considerar los posibles efectos de la proposición boliviana en Chile y Perú y el posible rol de los Estados Unidos a este respecto, recuerda el diplomático americano que:

"Es común afirmar que el Perú en general es muy amigo de los Estados Unidos", por lo cual muchos peruanos podrían aceptar una sugerencia americana para obviar la entrega de Tacna y Arica a Chile."

Con referencia a Chile, dice:

"La animosidad de Chile contra Estados Unidos es muy conocida y se dice que ese país es el principal instrumento en el esfuerzo por lograr una combinación latinoamericana contra los Estados Unidos, siendo el Perú el principal obstáculo para dicho propósito."

Para finalizar el Ministro agrega:

"Dudo mucho por consiguiente que cualquier sugerencia hecha por el gobierno de los Estados Unidos pueda ser bien recibida por Chile. En general, las buenas intenciones de nuestro gobierno son vistas con suspicacia por los latinoamericanos. El consejo más desinteresado y amigable es caracterizado como intervención y recibido con desaprobación. Tomando todos estos factores en consideración, me inclino a creer que las sugerencias para considerar las proposiciones bolivianas no serán bien recibidas ni por Chile ni por el Perú y las aspiraciones de Bolivia no podrían satisfacerse, especialmente porque Chile parece decidido a ser el propietario de Tacna Arica a cualquier costo".(7)

En forma similar, el Ministro en México, mediante nota del 21 de junio de 1910, ponía énfasis en que las provincias de Tacna y Arica pertenecían al Perú hasta la Guerra del Pacífico y nunca fueron parte de Bolivia; que Bolivia cedió finalmente su Litoral a Chile mediante tratados de paz y el Perú cedió Tacna y Arica por diez años, al cabo de los cuales debería levarse a cabo un plebiscito, que no tuvo efecto. El Ministro Wilson llamaba la atención al espíritu agresivo y viril de Chile y que ni Brasil ni Argentina, siendo países más grandes y ricos, podían igualar el poderío y efectividad militar de Chile, tanto a nivel terrestre como naval. recordaba, asimismo, que Chile a diferencia de los países ya mencionados, era el que mejor practicaba una democracia republicana en forma continua e invariable. Por consiguiente creía que:

"La difusión de la civilización chilena y le ensanchamiento de territorios chilenos es una ganancia especial para la paz y el progreso de Sudamérica y en mi opinión, nuestro interés y el interés de las formas republicanas en este hemisferio pueden ser mejor servidos mediante un apoyo cordial a Chile en estas sus controversias con naciones débiles, indolentes y semi civilizadas que le rodean parcialmente.

Por otra parte, Bolivia es una nación débil y semi civilizada, las cuatro quintas partes de su población están compuestas de razas indias, tan poco avanzadas en las prácticas de auto-gobierno como cuando Pizarro conquistó el Perú. Ella (Bolivia) no tiene ni la riqueza ni los hombres para desarrollar sus territorios y su intrusión en el Litoral podría producir solamente discordias y luchas. Más aún, yo dudo que Bolivia sea capaz, en caso de que le fueran entregadas las provincias de Tacna y Arica, de cumplir con las condiciones necesaria del tratado, como es el pago equivalente de cinco millones de dólares".

El enviado a México, añadió lo siguiente:

"Otro punto a tomarse en cuenta y que no debe perderse de vista al considerar el Memorándum boliviano, es el excesivo orgullo nacional del pueblo chileno, así como su sensibilidad contra toda interferencia externa.

Bravos, emprendedores y progresistas, verán nuestra interferencia extraña en favor de Bolivia, en la misma forma en que nosotros consideraríamos una insinuación de Alemania o Gran Bretaña a revisar nuestros títulos sobre Nuevo México o Arizona, o la sugerencia de cualquier otra potencia sobre nuestros derechos soberanos en Puerto Rico".

El Ministro Wilson finaliza su nota con la siguiente afirmación:

"Los aplausos de una hora, de una nación pequeña, pobre y poco importante como es Bolivia, serán pobremente compensadas por un creciente aborrecimiento y desconfianza hacia nuestra política por una poderosa, progresista y realmente republicana nación como es Chile."

El enviado americano en México termina recordando el fracaso de las intervenciones de Trescott y Blaine durante la guerra del Pacífico y pide al Secretario de Estado, el considerar la soberanía de Chile sobre Tacna y Arica como un fait accompli y no escuchar ningún pedido al respecto ni de Bolivia ni del Perú.(8)

Otra opinión negativa para la proposición boliviana es la sostenida por el Ministro americano en Santo Domingo, señor Frenton Mc Creery, quién en nota fechada el 16 de julio de 1910, presenta varias consideraciones, resumidas finalmente de la siguiente manera:

"En ausencia de una reclamación que pueda hacer Bolivia, basada en un derecho o título al territorio o zona referida (Tacna y Arica), yo no puedo emitir ninguna opinión o sugerencia, al menos mientras no se me presenten títulos sobre tal reclamación".

Dicho diplomático consideraba que los argumentos del Memorándum de Sánchez Bustamante eran algo artificiales y no basados en el derecho, sino en un altruismo que posiblemente correspondería a naciones hermanas que no estaban obligadas a ceder nada a Chile o al Perú. En la nota del enviado americano en Santo Domingo se destacan los siguientes puntos interesantes:

"Bolivia sobrestima el valor de una franja de territorio que le daría una salida a la costa y buenas instalaciones de embarque...tal vez podría Bolivia dar en canje parte de su territorio actual por dicha franja...pues teniendo Bolivia una salida al mar, incrementaría sin duda alguna su importancia comercial, su riqueza, u su poderío... y podría ser entonces que ambos, Chile y el Perú sientan que sus posiciones relativas serían mejores y más seguras dejando a Bolivia como está y por esta razón podrían rehusar cortar el cordón umbilical que sujetaba a ésta última×".(9)

Más favorable era la opinión emitida por el Ministro americano en La Habana, quien con nota del 19 de junio de 1910, se dirigía al Secretario de Estado y le decía que aún cuando el gobierno cubano no daba importancia a los asuntos sudamericanos y era relativamente novato en asuntos internacionales, se permitía presentar algunas consideraciones al respecto. Creía el Ministro Jackson que:

"La proposición boliviana para adquirir, mediante negociaciones con Chile Perú, un puerto sobre el Océano Pacífico, y de esta forma crear un estado tapón entre estos dos países...parecería destinada a preservar la paz en Sudamérica, siempre que le sentimiento público en los dos países no se ofendiera por esta mera sugerencia".

Líneas más abajo, este diplomático continuaba diciendo:

"No se puede esperar nunca, que Bolivia renuncie a su ambición de recuperar un puerto sobre el Pacífico ni tampoco que Chile le ceda a Antofagasta o algún otro puerto al sur de Arica".

Para terminar, él aconsejaba al Departamento de Estado, que toda acción de apoyo norteamericano a la proposición boliviana debería hacerse solamente una vez que dicha negociación hubiera sido presentada oficialmente a Chile y Perú , y siempre que la misma no hubiera sido rechazada, pues de apoyar los Estados Unidos de antemano a Bolivia, podría dar lugar a sospechas sobre los verdaderos motivos de este apoyo.(10)

La Legación americana en Guatemala emitió una opinión muy favorable a Bolivia, pues el Ministro W.F.Sands en su nota del 27 de junio 1910 decía:

"Expreso mi opinión con alguna duda, pues no conozco los países involucrados en este problema; sin embargo, por la información y las experiencias previas que recogí en Panamá y México, puedo decir que:

1)Me parece que Perú no podrá tener éxito en el plebiscito a efectuarse sobre el futuro de los territorios de Tacna y Arica 2)Bolivia necesita y debe tener una salida al Pacífico, está justificada por sus propias necesidades para desear un puerto y efectuar todos los esfuerzos posibles, exceptuando la guerra, para obtenerla; 3) Creo - y lo digo con preocupación - que aún una faja angosta de territorio ajeno y neutral entre las fronteras de Chile y Perú, tendería a disminuir las fricciones entre estos dos países y ayudaría a preservar la paz y el equilibrio en Sudamérica".

Luego de algunas otras consideraciones sobre este asunto, el Ministro Sand, concluyó su nota con lo siguiente:

"Dada la aparente imposibilidad de que Chile y el Perú puedan arribar a un entendimiento sobre esta disputa, que sea satisfactoria para ambos y dada la aparente justicia en el pedido de Bolivia...me parecería que sería muy justa y práctica la solución permanente a este largo conflicto mediante la adjudicación de un puerto a Bolivia, sobre el Pacífico conectado con su territorio por una franja neutral..."(11)

El enviado diplomático a Puerto Príncipe remitía a su vez, el 19 de julio de 1910, una larga nota en la que luego de analizar los diferentes hechos históricos, emitía, en cierta medida, una opinión favorable al pedido boliviano. El Ministro, señor H.W.Furnis resumía su posición de esta manera:

"A mi parecer, el mejor plan sería que Estados Unidos con Brasil y Argentina, ejerzan presión sobre Chile y Perú para que acepten el nombramiento de una comisión, que otorgue el ferrocarril Arica-La Paz a Bolivia, con una franja territorial a ambos lados, la que sería zona neutral como es la zona del canal de Panamá. Bolivia pagaría por esto una indemnización a ser fijada por los árbitros. La zona ubicada al norte de la franja sería adjudicada al Perú y la zona ubicada al sur sería cedida a Chile"(12)

El Ministro enviado a Panamá , emitió el juicio más favorable a la proposición boliviana. El señor R.O. Marsh, mencionaba en nota del 27 de julio de 1910 al Secretario de Estado que él había trabajado en Bolivia, como Ingeniero Asistente en los ferrocarriles nacionales, en calidad de empleado de la firma americana Speyer & Co. Este diplomático escribía:

"...Ofrezco mi opinión favorable a la necesidad de tal arreglo (la solución de Arica-Tacna, asignándole a Bolivia una franja de tierra en el territorio en disputa, devolviendo a Bolivia su acceso al mar e interponiéndola como una barrera entre Perú y Chile), no sólo por la propia existencia de Bolivia y el desarrollo de sus recursos naturales, sino también por la protección y estímulo a los intereses americanos en aquel país. Una solución como la propuesta, vino a ser muy clara tanto para mí compañía (Speyer & Cía.) como para mí personalmente, pues parecería la piedra fundamental para la permanencia de la integridad territorial de Bolivia y la participación del capital americano en sus recursos".

A continuación, el diplomático americano recapitulaba sus experiencias en Bolivia de la siguiente manera:

"En aquel entonces (año 1907), la firma americana Speyer y Cía., estaba comprometida en la construcción de un sistema ferroviario a través de Bolivia, para promover la apertura de las riquezas de plata, estaño , cobre y depósitos de oro, así también como de campos gomíferos en las tierras bajas. En ese entonces habían, y todavía hay, solamente dos maneras de ingresar a Bolivia desde el Pacífico. Una mediante el ferrocarril central del Perú y la otra por medio del ferrocarril Antofagasta-Oruro. El primero corre desde Mollendo, Perú con un paso en la cumbre a 14,660 pies de altura, hasta llegar a Puno sobre el Lago Titicaca y desde allí atravesar 120 millas hasta Guaqui, Bolivia, donde se conecta con el ferrocarril nacional de Bolivia. Este, es inadecuado para el manejo de la carga boliviana debido a las malas instalaciones portuarias de Mollendo, a las escarpadas gradientes, a la longitud del ferrocarril, a las dificultades del transbordo en el Lago Titicaca y al excesivo costo resultante. La otra ruta a través de Chile, vía ferrocarril Antofagasta-Oruro, era aún más inadecuada. En misión confidencial, fuí enviado por mi compañía, para investigar en forma secreta e informar sobre las instalaciones particularidades de este ferrocarril. Lo encontré inadecuado para manejar la carga boliviana, no sólo por las dificultades físicas de un largo y caro arrastre de 600 millas y de unas gradientes empinadas sobre una trocha angosta y con instalaciones portuarias extremadamente pobres en Antofagasta, sino también, - y principalmente - por la poca disposición de las autoridades chilenas y de los propietarios ingleses del ferrocarril, a permitir cualquier tráfico sobre esta línea que ayudaría al desarrollo de Bolivia con intereses americanos. En vista de estas condiciones y por la animosidad existente en Chile contra empresas americanas en Bolivia, la compañía americana Speyer comprendió claramente que la única esperanza para tener éxito descansaba en la posibilidad de controlar la propia salida por ferrocarril desde Bolivia hacia el Pacífico. Las limitaciones geográficas hacen de la ruta Arica-La Paz, la única posible. Por consiguiente, la compañía Speyer intentó conseguir la concesión para construir esta ruta por territorio chilenos y bolivianos. No se encontraron dificultades en el lado boliviano, pero sí en el lado chileno, donde otra vez encontramos prejuicios que evitaron que la compañía americana consiga algún derecho en territorio chileno.

Cuando la importancia de la ruta Arica-La Paz para controlar el tráfico y comercio boliviano se hizo evidente, la concesión de la construcción de esta línea fue otorgada a un consorcio de intereses chilenos e ingleses relacionados muy de cerca con la Compañía del Ferrocarril Antofagasta-Oruro.

El efecto práctico de esto, fue el cierre comercial de las puertas de Bolivia a las empresas americanas y la retención de los grandes recursos minerales para Chile y sus amigos.

Como resultado, la empresa americana fue obligada a vender sus intereses a chilenos e ingleses y abandonar el país. No solamente Speyer y Cía. sino también otras compañías americanas, mineras y gumíferas fueron afectadas, incluyendo la American Rubber Company, del finado R.D. Evans de Boston. La mayoría de estas firmas han sido vendidas a ingleses y chilenos o están fuera del mercado. Los efectos sobre el desarrollo de intereses norteamericanos en Bolivia han sido totalmente desmoralizadores".

El señor Marsh, con referencia a las circunstancias prevalecientes decía:

"Bolivia está a merced de Chile y debe entregarle sus recursos o sufrir en caso contrario una lenta inanición comercial. Por consiguiente y en vista de mi propia experiencia, me entusiasmó profundamente la nota del Ministro boliviano Sánchez Bustamante por el interés en una política de puertas abiertas a la participación americana en el desarrollo de Bolivia. Creo yo que aún sin considerar los derechos Eticos de Bolivia a tener un acceso libre al mar, que dicho acceso es absolutamente esencial no solo para la existencia misma de Bolivia como nación, sino también para el mantenimiento de una política de puertas abiertas y de igual oportunidad para los americanos".

El diplomático americano en Panamá concluyó su nota afirmando que:

"La mayor amenaza en la costa occidental de Sudamérica, sería el de permitir a Chile absorber Bolivia y ser más poderosa con las riquezas de ésta última. Me parece entonces que la solución radica en persuadir a Chile y Perú a ceder mutuamente a Bolivia un jirón de terreno hacia la costa, incluyendo en él a Arica y a la línea férrea Arica-La Paz. Creo yo que en esta eventualidad, los banqueros americanos podrían prestar a Bolivia un monto razonable para compensar a Chile por las mejoras hechas en el territorio , siempre que este préstamo esté garantizado por los ingresos aduaneros del puerto de Arica "(13)

El Ministro americano en Quito, W. Fox, afirmó que "Bolivia no tenía ninguna esperanza de salir al Pacífico", pues creía este diplomático que Chile al construir el ferrocarril Arica-La Paz, lo hacía precisamente para dominar definitiva y permanentemente el comercio boliviano. El Ministro americano en Caracas, S. Whitehouse, creía por el contrario, que Estados Unidos, deberían apoyar el planteamiento del Canciller boliviano y afirmó que Bolivia podría ceder a Chile una porción de su territorio en compensación a una salida propia y soberana al Océano Pacífico".(14)

Por el contenido de estas notas respondiendo a la circular del Secretario de Estado, pueden colegirse diferentes opiniones, unas favorables a la causa moral de Bolivia, otras favorables a los derechos del Perú y algunas que favorecían a Chile, por la posición de fuerza y prestigio que gozaba este país en ese entonces. El Secretario de Estado no pudo formarse una opinión al respecto ni el Departamento de Estado adoptó una posición definida. El Secretario de Estado, debido a los informes negativos de los Ministros en Lima y Santiago, como también aquellos de los diplomáticos americanos en Buenos Aires y Petrópolis, decidió dejar pendiente toda decisión sobre el Memorándum de Sánchez Bustamante hasta un momento más propicio. Momento que nunca llegó y que de hecho permitiría a Chile el poder usufructuar esos territorios por mucho tiempo más.

NOTAS

1. Daniel Sánchez Bustamante: "Bolivia, su estructura y sus derechos en el Pacífico. La Paz, 1919. Ver en especial el capítulo duodécimo y Récords of the Department of State relating to Political relations between Perú and other states: M748, Archivo No.723.2515/162.

2. U.S. Department of State, Washington, Archivo No. 723,2515/170

3. Archivo No.723.2515/182.

          4.       Archivo No.723.2515/183.

5. Sobre la posible guerra de Bolivia en contra del Perú, el Ministro Sherrill en buenos Aires informaba al Secretario de Estado, en telegrama confidencial del 14 de mayo de 1910 que Chile había ofrecido a Bolivia cooperación militar para una campaña bélica contra el Perú, a fin de que Bolivia consiga una salida al Pacífico anexándose Ilo y Chile consolidado la posesión de Tacna. Archivo No. 723.2515/151.

6. Archivo No. 723.2515/176.

          7.  Archivo No. 723.2515/173.

8. Archivo No. 723.2515/165. El diplomático americano, Henry Wilson, sirvió en Chile en 1900 y ya en esa época emitió opiniones muy duras contra Bolivia y Perú, por las características étnico - culturales de los dos países. Ver nota 165 del 22 de noviembre de 1900.

9. Archivo No. 723.2515/172.

          10.      Archivo No. 723.2515/164.

          11.      Archivo No. 723.2515/168.

          12.      Archivo No. 723.2515/175.

          13.      Archivo No. 723.2515/179.

          14.      Archivos No. 723.2515/174 y 723.2515/184.

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