IV HACIA EL MAR
"¡Interesar al Yanqui!"
Daniel Sánchez Bustamante
"
Bolivia, su Estructura y sus Derechos en el Pacífico"La Paz, 1921
"¿ Es posible que la patria de Washington y de Lincoln
, la tierra de las altivas y audaces concepciones de Roosevelt, y de los idealismos evangélicos de Wilson es posible, repetimos, que no tenga que preocuparse de la suerte de un pequeño pueblo amurallado en los Andes?" Casto Rojas"La Reintegración marítima de Bolivia"
La Paz, 1922
CAPITULO 8
BOLIVIA DEMANDA JUSTICIA
En los dos capítulos anteriores se ha visto la profunda resistencia boliviana para aceptar el encierro geográfico como resultado final de la Guerra del Pacífico. Desde el Pacto de Tregua de 1884 hasta el Tratado de 1904, las diversas corrientes políticas bolivianas habían planteado diferentes estrategias a seguir con Chile , pero todas ellas coincidían en no aceptar la mediterraneidad como definitiva.
Las corrientes conservadoras - que estaban en función de gobierno - fueron llamadas "pacifistas" pues buscaban una solución en armonía con Chile y aceptaban la dura realidad de la pérdida del Litoral, ya que consideraban que ésta pérdida se consolidaba con la entrega incondicional por parte del Perú de su provincia de Tarapacá a Chile, en virtud del Tratado de 1,883. Esto no significaba que aceptaban el encierro, pues creían en una posible salida al Océano Pacífico por Arica, solución planteada por el mismo Chile, desde los inicios de la guerra y que no constituía un planteamiento original, debido a la estrecha relación que Arica tuvo siempre con las provincias altoperuanas, tal como se ha visto anteriormente en el capítulo 3. Este planteamiento contaba además con la aprobación de algunos sectores políticos peruanos quienes deseaban acabar con el problema de la guerra y evitar el tener a Chile como país fronterizo.
Los criterios sustentados en Bolivia por el Partido Liberal, que estaba en la oposición, fueron llamados
×"belicistas" o "guerristas", pues buscaban la reintegración total del territorio perdido, el mismo que podría solamente lograrse con el uso de las armas y que contaba con el acuerdo de los grupos políticos peruanos que en forma similar querían liquidar los efectos de la Guerra del Pacífico, volviendo a la situación que prevalecía en 1879, antes de la ocupación chilena del Litoral boliviano y de los territorios peruanos de Tarapacá, Arica y Tacna.Los liberales, quienes se opusieron tenazmente a los pactos de 1895 - que contemplaban una salida al mar - fueron los que finalmente aceptaron firmar la paz con Chile mediante el Tratado de 1904, que consagraba el encierro geográfico. Cómo podría explicarse uno esa contradicción?. Cómo podría entenderse que Bolivia, al poco tiempo de la firma de dicho Tratado, iniciara una campaña de reintegración marítima que se mantiene vigente hasta nuestros días?.
Esta parte del trabajo pretende buscar algunas respuestas a dichas interrogantes. Se presenta a continuación algunas consideraciones sobre los entretelones del porqué de la firma del Tratado de 1904, las que son necesarias para entender la conducta posterior de los gobiernos bolivianos en su búsqueda por retornar al mar, búsqueda que se orientó primero a negociaciones directas, luego a lograr la intervención de la Liga de las Naciones y finalmente a conseguir la mediación de los Estados Unidos.
ENTRETELONES DEL TRATADO DE 1904.
Bolivia, a principios del siglo XX, no tenía ninguna oportunidad de recuperar su Litoral de Atacama por la fuerza y los gobernantes bolivianos conocían bien esta desigualdad de fuerzas , ya que la economía y poderío militar de Chile - de por sí superior en 1879 - se había centuplicado con los recursos del Litoral boliviano y de Tarapacá peruano. La situación política y económica del Perú no permitía prever tampoco una posible acción bélica para que recupere sus provincias cautivas, a pesar de la vibrante y cotidiana resistencia de los peruanos de Tacna y Arica, que, al no someterse al dominio chileno, escribieron algunas de las páginas más gloriosas de la peruanidad.
En ese entonces , tampoco existía una clara comprensión entre los Gobiernos de Bolivia y el Perú, ya que Chile había logrado, exitosamente crear y ahondar diferencias, recelos y resentimientos entre los aliados del 79. La paradoja de la derrota hacía que tanto en Bolivia como en el Perú, se recrimine más al aliado que al usurpador. Bolivia y Perú, hablaban por separado con Chile, pero nunca dialogaron entre sí. Para muchos bolivianos, el Tratado de Ancón, por el que el Perú entregó Tarapacá en 1883, había enclaustrado a Bolivia más que la propia conquista chilena de Antofagasta. A su vez, para muchos peruanos, la imposibilidad en ese entonces de poder castigar a Chile - por las pérdidas territoriales y por los excesos durante la ocupación de Lima y otras ciudades - los llevaba a considerar el encierro geográfico de Bolivia como un castigo moral e histórico que pasaría permanentemente sobre Chile; es más, si Bolivia volvería alguna vez al mar, debería ser gracias únicamente al Perú y nunca a Chile.
Como el lector puede apreciar, la situación internacional vigente entre Bolivia, Chile y el Perú, en los albores de este siglo, era muy compleja e intrincada. Chile deseaba consolidar en su posición Arica y Tacna, para dar tal vez una salida a Bolivia por esos territorios y garantizar la paz, reforzando sus conquistas de Tarapacá y Antofagasta. Bolivia no aceptaba ceder Antofagasta sin garantía previa a una salida al mar por Arica, y el Perú no aceptaba ceder ni Tacna ni Arica a Chile, y menos que Chile usufructuara esos territorios para poder redimirse de la culpa del encierro boliviano. De modo que Chile no podría llegar a un arreglo con el Perú sin previo acuerdo con Bolivia.
En Bolivia, los políticos liberales en función de gobierno, descubrieron que la administración de la cosa pública exigía el adoptar decisiones, que la realidad nacional era muy dura y tal vez muy alejada de los buenos propósitos y principios ideológicos que habían sostenido. Los liberales como partido de la oposición se habían opuesto al Tratado de 1895, por el que Chile cedía Arica a Bolivia; una vez como partido oficialista, cambio de posición y empezó a mirar a Arica como algo más real y tangible que Antofagasta. Como consecuencia de este cambio, los herederos del partido conservador, redescubrieron, como parte del partido republicano en la oposición, la emoción reivindicacionista por Antofagasta y todo el Litoral de Atacama.
En el umbral del nuevo siglo la posición internacional que Bolivia tenía frente a sus otros vecinos era muy delicada. El Gobierno de Montes sabía que la diplomacia chilena había agotado su paciencia y que, si no aceptaba la paz, la partición boliviana "a la polonesa" era la espada de Damocles que la diplomacia mapochina quería aplicarle, como lo propuso el diplomático Angel Custodio Vicuña al Presidente del Perú Eduardo López de Romaña, el 21 de septiembre de 1900. Esto llevó al gobierno liberal a tomar las decisiones más difíciles para poder preservar la integridad y la existencia misma del país, que también sufría una difícil situación económica, agravada por el dogal aduanero con que Chile cabestreaba a Bolivia, debido a que las aduanas portuarias bolivianas de Antofagasta y Arica eran administradas por Chile y las recaudaciones impuestas a la carga desde y hacia Bolivia eran retenidas por ese país, como indemnización de la guerra y como una forma de presión para conseguir la sustitución del Pacto de Tregua por un tratado de paz.
El Ministro Plenipotenciario Abraham Köning planteó su famoso memorandum-ultimatum de 13 de agosto de 1900, afirmando que la paciencia de Chile se había terminado y se debería proceder a la firma de un Tratado que no contemplara una salida soberana para Bolivia al Pacífico puesto que Chile se anexaba el Litoral de Atacama con el mismo derecho con que Alemania se anexó Alsacia y Lorena.
Para enfrentar esa dura realidad, el Presidente Montes, junto a su equipo de gobierno aceptó suscribir el Tratado de 1904, como una forma de romper el círculo vicioso sobre el problema de Arica entre Chile, Perú y Bolivia y con miras a consolidar el vínculo de este puerto con Bolivia. De la alternativa ferroviaria propuesta por Chile, la construcción del ferrocarril Arica - La Paz, ofrecía la oportunidad de modernizar e incrementar el vínculo económico de Bolivia con Arica, su puerto tradicional. A esta nueva realidad económica se le agregaba la servidumbre del territorio que la línea férrea atravesaba. De este modo, el Tratado de 1904, proveía un ferrocarril y la servidumbre legal por su territorio, que podrían servir de base a una futura negociación para perfeccionar una salida al mar, negociación a llevarse a cabo con Chile, o más propiamente con el Perú. Es más, los negociadores chilenos siempre deslizaron entre los bolivianos la noción de que el enclaustramiento boliviano por Antofagasta era un hecho irreversible, pero que por Arica...estaba la solución. Decían que Chile nunca se opondría a una salida que no comprometiera la continuidad territorial de Chile y que una vez solucionado el problema de Tacna-Arica entre Chile y el Perú, la salida al mar para Bolivia llegaría por gravitación propia. Para esto, Bolivia no debería interferir sino más bien esperar pacientemente a que Chile y el Perú lograran superar sus dificultades.
En resumen, Montes se sometió y firmó el Tratado de 1904, aceptando en la letra el enclaustramiento por Antofagasta y sentando las bases de una solución potencial por Arica; ya que Chile no podía ceder en ese entonces lo que no era suyo, pero sí podía construir un ferrocarril, cuya propiedad y efectos podrían incidir positivamente en las futuras negociaciones con el Perú y también con Bolivia. Es decir que, el Gobierno de Montes si bien entregaba a perpetuidad Antofagasta, creaba a su vez un vínculo ferroviario con Arica, que debería servir, de base, en un futuro no muy lejano, a una salida soberana al Pacífico. Después de todo los diplomáticos chilenos habían susurrado siempre en ese sentido y en ese entonces se decía tanto en La Paz como en Lima que "los chilenos eran caballeros de una sola pieza y de una sola palabra".
Durante la construcción del ferrocarril Arica-La Paz, los negociadores bolivianos y chilenos en sus reuniones hablaban, aparte de los aspectos técnicos, de las soluciones hipotéticas de un arreglo entre Chile, Perú y Bolivia, pues se daba por descontado que Arica quedaría en Chile, ya que este país había definido el "Morro" como la base de su estrategia militar, y desde allí al norte, se dejaban abiertas las posibilidades para satisfacer las aspiraciones de Bolivia y del Perú.
Montes y sus colaboradores, creían que el tratado de paz, produciría un mejoramiento económico notable. Bolivia con más recursos y solucionando sus otros problemas, podría progresar y al contar con una mejor economía tendría un buen ejército y sería un Estado más fuerte. Podría así hablar en mejor posición con Chile y con Perú, para hacer valer sus derechos y obtener una salida soberana al Pacífico. Lo que ni Montes ni sus asesores previeron es que el ferrocarril Arica-La Paz no consolidó el vínculo entre Arica y Bolivia sino que por el contrario, fue el fundamento de la chilenización de Arica, con el soporte económico provisto por Bolivia. Antes del Tratado de 1904, la ocupación chilena de Tacna y Arica constituía una pesada carga al erario de Chile. La construcción del ferrocarril Arica-La Paz, convirtió Arica en un núcleo de desarrollo y de simple y pequeño pueblo pasó a ser la terminal ferroviario y "puerto" de Bolivia. Los funcionarios y obreros que Chile llevó para construir y operar el ferrocarril se convirtieron en los
×"ariqueños chilenos" que empezaron a expulsar y abusar a la población peruana, nativa de Arica, para que se vayan a Tacna o a Bolivia, dejando el territorio libre de potenciales votantes, por si el plebiscito pudiera llevarse a cabo.El ferrocarril Arica-La Paz, permitió no sólo poblar de chilenos a Arica, sino que creó la paradoja de que a mayor crecimiento económico de Bolivia, mayor crecimiento de Arica y por consiguiente mayor crecimiento de la administración chilena del puerto, de la aduana, del ferrocarril y de los servicios. Para entonces, el Morro ya no era el requisito norte de la defensa. Chile empezaría a esgrimir un nuevo argumento, en el sentido de que ya no podría ceder un puerto y una ciudad construida por el esfuerzo honrado de sus ciudadanos y toda solución, si es que hubiera alguna, tendría que ser ubicada forzosamente al norte de la ciudad. Terminando esta digresión, volvamos otra vez a la documentación diplomática.
EL MEMORANDUM DEL CANCILLER SANCHEZ BUSTAMANTE
Una vez que Chile logró que Bolivia firmara el Tratado de Paz y Amistad de 1904, dirigió sus esfuerzos a la conclusión del problema de Tacna y Arica, que era el único punto pendiente de su tratado de Paz firmado con el Perú en Ancón el año 1883, como ya se dijo anteriormente. El artículo III de dicho tratado estipulaba un plebiscito para decidir la suerte de Tacna y Arica, a llevarse a cabo diez años después de la firma del tratado. Pero como el plebiscito no se llevó a cabo, el Perú reclamaba la entrega de dichas provincias, mientras que Chile aceptaba sólo la devolución e Tacna, a cambio de quedarse con Arica. Chile y el Perú, iniciaron conversaciones en 1908, las que se prolongaron en forma estéril por dos años y llevaron al Perú a suspender sus relaciones con Chile en marzo de 1910.
El Gobierno boliviano decidió romper su silencio. El Presidente Villazón ordenó preparar un Memorándum que fué presentado a los gobiernos de Chile y del Perú el 22 de Abril de 1910, con copia a las cancillerías de los países del hemisferio, incluído el Departamento de Estado. Ese Memorándum, preparado sobre un proyecto del Oficial Mayor Juan María Zalles, fue firmado por el Canciller Sánchez Bustamante y decía:
y líneas más abajo justificaba que:
luego definiendo el rol conciliador de Bolivia en dicho conflicto y la necesidad de un esfuerzo integrador en la zona por los tres países decía:
Planteaba Sánchez Bustamante el problema vital de Bolivia de la siguiente manera:
y llamando la atención sobre la dimensión del problema, el canciller boliviano escribió:
Con referencia a los otros países de la región y al espíritu hemisférico, así como en especial a los intereses de Chile y del Perú, el Memorándum decía que:
Finalmente, el Canciller boliviano establecía que:
Con este Memorándum, el gobierno boliviano ofrecía abiertamente las bases de una solución justa e inteligente al problema, demostraba la vinculación real del puerto de Arica con Bolivia y ofrecía pagar las compensaciones necesarias tanto a Chile como en especial al Perú para obtener una salida soberana al mar por territorio ariqueño. En La Paz, el Ministro peruano manifestó su conformidad con el tenor de dicho Memorándum y el ministro americano mostró su complacencia por el mismo, y en su informe a Washington lo calificó "como un acto correcto, franco y atinado de Bolivia, frente al más difícil problema de Sudamérica".(1)
Aunque Chile no se pronunció oficialmente sobre este Memorándum, algunas fuentes de opinión lo encontraron positivo y digno de ser tomado en consideración y otras lo consideraron utópico e irrealizable.
En mayo de 1910, el Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Washington, Ignacio Calderón, se entrevistó con el Secretario de Estado y le explicó el contenido y las razones del Memorándum del Canciller Sánchez Bustamante, enviado con nota del 5 de mayo al Departamento de Estado. El Secretario lo consideró valioso y decidió adoptar una posición clara al respecto. Como entonces el Departamento de Estado no tenía una línea definida, instruyó mediante nota circular de 11 de junio, a todas las delegaciones americanas para que estudiaran el Memorándum boliviano y formularan sus opiniones a la brevedad posible, a fin de que el Departamento de Estado pudiera delinear una política adecuada. Se pedía a los Ministros que en el estudio del Memorándum considerasen lo siguiente: a) los antecedentes históricos del problema b) las repercusiones potenciales del arreglo sugerido y, c) el papel que los Estados Unidos podrían asumir en este asunto. Para efectuar este estudio, se pedía a los diplomáticos acreditados en América Latina fundamentarse en sus conocimientos de la región, la documentación disponible, la posición del gobierno y opinión ilustrada de sus países sedes y, finalmente, en la opinión de otros diplomáticos acreditados también en el mismo país.
Las respuestas de los diplomáticos acreditados en la región fueron variadas y ofrecen interesantes y diferentes juicios al respecto. Las más representativas de ellas, empezando con los informes de los ministros americanos con funciones en los países directamente involucrados, se presentan a continuación.
El Ministro americano en Lima, señor Combs, informó el 8 de julio que la propuesta boliviana no parecía ofrecer resultados que pudieran considerarse exitosos para la solución de la situación planteada. Decía que en su entrevista con el Canciller peruano, señor Porras, éste le dijo:
En su informe, sostenía el diplomático americano en el Perú:
El diplomático americano acreditado en Lima decía:
El Ministro americano en Santiago, señor Pierrepont, envió su informe el 25 de julio y en el mismo sostenía:
El Ministro americano en Chile se refiere luego a la decisión del Canciller chileno, Agustín Edwards, de pagar varios millones de libras al Perú, a fin de lograr un título saneado sobre Tacna y Arica por el cual Chile se sometería a cualquier sacrificio para no perder Tacna y Arica, o al menos no entregarlas al Perú. Afirma al respecto el diplomático Pierrepont:
Si el Perú aceptaría o no la soberanía de Bolivia extendida sobre los territorios de Tacna y Arica, no lo sé. Si la idea sugerida por el Ministro boliviano en Washington fue inspirada en alguna forma por el Perú, yo me inclinaría a pensar que el Perú ha abandonado toda esperanza de recuperar Tacna y Arica. Como entiendo yo, el sentimiento en el Perú, hizo que este país continuara la guerra por dos años más a fin de no perder estos territorios. Sintiendo que el Perú ha pagado con sangre, yo no creo que los dejaría ir, si pudiera hacer algo por ellos, aunque por supuesto si ve que no hay ninguna posibilidad de retenerlos, preferiría que sean para Bolivia y no para Chile.
Por otra parte, Chile siente que en virtud de los derechos que le fueron otorgados por el Tratado de Ancón, tiene mejores títulos que ningún otro país sobre Tacna y Arica, y estos derechos se han obtenido al costo de gran derramamiento de sangre."
Para finalizar, el enviado americano en Santiago resume su opinión de la siguiente manera:
El Ministro a cargo de la Legación americana en La Paz, señor Alexander Benson reiteraba a su vez, su apoyo al Memorándum Sánchez Bustamante a las consideraciones del mismo para resolver la Cuestión Tacna-Arica y dotar a Bolivia de una salida soberana al Océano Pacífico. Por el tenor de las tres notas antes mencionadas, puede apreciarse que los diplomáticos americanos se identificaban íntegramente con los países donde prestaban sus servicios y una vez más se repetía el mismo fenómeno que ocurrió durante la Guerra del Pacífico, cuando cada diplomático americano se parcializó en favor del gobierno del país en el cual ejercía sus funciones.
Los diplomáticos americanos en otras capitales latinoamericanas enviaron también diferentes opiniones algunas de las cuales son dignas de mención. Por ejemplo, el enviado en Buenos Aires, señor C. H. Sherrill comentaba en nota de 18 de julio de 1910 dirigida al Secretario de Estado que la proposición de Bolivia sería práctica si este país estuviera ubicado en Centroamérica, pero que su cercanía a Chile, Argentina y el poderoso Brasil hacía ver la continuación de su independencia como "simplemente ilusoria
×". Y el Ministro Sherrill argumentaba que:"Bolivia por su escasa población de millón y medio de habitantes, de los cuales solamente doscientos mil eran blancos, parecería no poder producir el tipo de hombres para protegerla. La historia del mundo muestra el resultado de los países con grandes riquezas minerales pero que no con grandes riquezas minerales pero que no tuvieron la fuerza para protegerlas y el que Inglaterra se apodere de los Estados Boer, constituía el último ejemplo. Si Bolivia fuera una potencia fuerte, la sugerencia de concederle una zona entre Perú y Chile sería práctica, pero siendo una nación débil, la única forma de conseguir que dicha zona sea efectiva para ella, sería declarando a esta nación bajo protección de los Estados Unidos, y entiendo que este tipo de acción es contrario a nuestra política. Infortunadamente, nos guste o no, cualquier aprobación que hagamos a la sugerencia boliviana, será entendida por todas las naciones de Sudamérica como implantación de un protectorado, ya que sentirán cuan efímera y quimérica sería la idea de interponer una zona boliviana endeble entre Perú y Chile como solución al diferendo de Tacna y Arica."
En otra parte de su nota el Ministro Sherrill continúa:
"Es indiscutible si un Tratado entre Perú y Chile reconociendo tal zona tendría además un efecto más obligatorio entre estas potencias que el ya existente por el que Chile se comprometió solemnemente a realizar el plebiscito en dichas provincias a los diez años de la firma del Tratado de Ancón."
El diplomático americano señala luego sus dudas sobre la continuación de la propia existencia de Bolivia y dice:
Terminaba su nota el Ministro ante la Casa Rosada sugiriendo que, en vista de lo expuesto, el Gobierno americano declinara por el momento toda acción en favor de la propuesta boliviana.(4)
La Legación americana en Brasil informaba con nota del 14 de julio de 1,910, las ideas de su Ministro así como la posición del gobierno brasileño. El Ministro Dudley decía que:
"
A este respecto el diplomático americano se refiere a la información confidencial enviada por él a Washington, en la que relataba que su colega boliviano ya se había aproximado a la Cancillería brasileña, durante el mes de marzo de dicho año, buscando el apoyo y la influencia del Brasil sobre Chile para lograr esta solución y reiteraba que tenía informaciones de que el Brasil no accedería a ningún pedido de Bolivia, pues el Canciller Barón de Río Branco, ya había sondeado al respecto al gobierno de Santiago, recibiendo en forma cortés una rotunda negativa y la disposición de Chile para considerar toda sugerencia de una tercera potencia como un acto totalmente inamistoso.
En su nota, la más extensa de todas las enviadas sobre este asunto, el Ministro americano en Petrópolis afirma:
Es imperativo para la tranquilidad de Sudamérica que los territorios de Chile y el Perú , no sean fronterizos y que para evitarlo, una parte del territorio intermedio que está en controversia, sea cedido a Bolivia. Pero esto sería meramente un retorno a la situación existente hasta 1879. El Departamento boliviano de Antofagasta separaba a Chile , en el sur, del departamento peruano de Tarapacá en el norte y el casus belli determinado por Chile, fue dirigido solamente contra su vecino Bolivia.
Es conveniente recordar aquí brevemente los roles jugados por Bolivia y el Perú en la Guerra del Pacífico. Antes del estallido de la guerra en 1879, Bolivia tenía , como parte de su territorio nacional el puerto y departamento de Antofagasta. La guerra resultó de la imposición de Bolivia a ciudadanos chilenos, en violación de un tratado, de impuestos excesivos a la exportación de nitrato por ese puerto y el primer paso hacia la guerra fue la ocupación de Antofagasta por Chile, que desde entonces la ha mantenido. Este hecho puso en movimiento un tratado de alianza defensiva con Perú, el que se vió envuelto como beligerante. Apenas Chile conoció la determinación del Perú de respetar este tratado de apoyo a Bolivia, se apoderó de Pisagua, en el departamento peruano de Tarapacá y lo convirtió en su cuartel general de operaciones."
El Ministro americano en Brasil, señala a continuación las principales acciones de la guerra , entre las que menciona que Bolivia peleó junto al Perú hasta la batalla de Tacna del 26 de mayo de 1880, después de la cual los bolivianos se retiraron hacia las montañas, dejando al Perú solo durante los cuatro años restantes hasta octubre de 1883, cuando el Perú se vió obligado acceder a perpetuidad, mediante el Tratado de Ancón , la rica provincia de Tarapacá y ceder Tacna y Arica por el Término de diez años, El Ministro Americano asimismo recapitula el contenido del Tratado de Ancón y de los Tratados firmados por Bolivia y Chile en 1884 y 1904.
El diplomático Dudley expone luego:
"Por las circunstancias narradas, podría perdonársele al Perú si falla el reconocer alguna idoneidad a la moción de Bolivia de conseguir un puerto en Tacna o Arica para recompensar la pérdida de Antofagasta. Tampoco pienso yo, que el rechazo de Perú o Chile a aceptar la cesión de una porción de esas provincias a Bolivia como parte del arreglo de esta disputa, debe verse como el fracaso de uno de estos dos países, particularmente el Perú, para considerar la aspiración de Bolivia con un espíritu de justicia".
Escribe a continuación el Ministro americano lo siguiente:
¡Bolivia no puede vivir aislada del mar! Estipulación que significa que un puerto propio le es esencial para su existencia. Bolivia ha sobrevivido y realizado su mayor progreso desde que fue separada del mar en el sentido que fue privada de su litoral - hace 31 años. El Tratado de Paz de 1884 con Chile le garantiza a perpetuidad el más amplio y libre tránsito comercial a través del territorio y puertos chilenos en el Pacífico. Si Bolivia estuviera en guerra con Chile, esta garantía estaría suspendida podría de hecho ser abrogada. Es igualmente verdadero entonces que Chile en tal caso podría apoderarse o bloquear cualquier puerto de Bolivia."
Finaliza su nota, el Ministro en Petrópolis, con las siguientes consideraciones:
En cierto sentido, la ambición de Bolivia de contar con una salida propia al Pacífico, constituye como le hará ver el Memorándum, una amenaza para la paz internacional - amenaza restringida en mi opinión - contra el Perú, y que no tendrá ninguna consecuencia mientras Bolivia no reciba ayuda de Chile o del Ecuador.(5) Es verdad, asumo yo, que para Bolivia la posesión de un puerto propio y territorio adyacente, para evitar un paso innecesario por territorio ajeno a fin de tener un acceso al mar, facilitaría más rápidamente el desarrollo de sus recursos y el avance de su civilización rezagada. Debe pues lamentarse, desde varios puntos de vista y por americanos desinteresados, que Bolivia ha perdido Antofagasta y que por el momento no existen perspectivas de conseguir por medios legítimos otros puerto en su lugar. Tampoco Perú ni Chile, creo yo, estarían dispuestos a renunciar la presa que han estado disputando por tanto tiempo...(6)
Se puede apreciar que las notas de los dos Ministros en Argentina y Brasil presentan, en forma muy cruda, las dificultades de Bolivia para conseguir la comprensión necesaria a su problema marítimo. En el mismo sentido puede verse la correspondencia de otros enviados diplomáticos americanos en la región. Así por ejemplo, el Ministro ante el gobierno de El Salvador, William Heimké, decía:
El diplomático entra luego a considerar los posibles efectos de la proposición boliviana en Chile y Perú y el posible rol de los Estados Unidos a este respecto, recuerda el diplomático americano que:
Con referencia a Chile, dice:
"La animosidad de Chile contra Estados Unidos es muy conocida y se dice que ese país es el principal instrumento en el esfuerzo por lograr una combinación latinoamericana contra los Estados Unidos, siendo el Perú el principal obstáculo para dicho propósito."Para finalizar el Ministro agrega:
En forma similar, el Ministro en México, mediante nota del 21 de junio de 1910, ponía énfasis en que las provincias de Tacna y Arica pertenecían al Perú hasta la Guerra del Pacífico y nunca fueron parte de Bolivia; que Bolivia cedió finalmente su Litoral a Chile mediante tratados de paz y el Perú cedió Tacna y Arica por diez años, al cabo de los cuales debería levarse a cabo un plebiscito, que no tuvo efecto. El Ministro Wilson llamaba la atención al espíritu agresivo y viril de Chile y que ni Brasil ni Argentina, siendo países más grandes y ricos, podían igualar el poderío y efectividad militar de Chile, tanto a nivel terrestre como naval. recordaba, asimismo, que Chile a diferencia de los países ya mencionados, era el que mejor practicaba una democracia republicana en forma continua e invariable. Por consiguiente creía que:
Por otra parte, Bolivia es una nación débil y semi civilizada, las cuatro quintas partes de su población están compuestas de razas indias, tan poco avanzadas en las prácticas de auto-gobierno como cuando Pizarro conquistó el Perú. Ella (Bolivia) no tiene ni la riqueza ni los hombres para desarrollar sus territorios y su intrusión en el Litoral podría producir solamente discordias y luchas. Más aún, yo dudo que Bolivia sea capaz, en caso de que le fueran entregadas las provincias de Tacna y Arica, de cumplir con las condiciones necesaria del tratado, como es el pago equivalente de cinco millones de dólares".
El enviado a México, añadió lo siguiente:
Bravos, emprendedores y progresistas, verán nuestra interferencia extraña en favor de Bolivia, en la misma forma en que nosotros consideraríamos una insinuación de Alemania o Gran Bretaña a revisar nuestros títulos sobre Nuevo México o Arizona, o la sugerencia de cualquier otra potencia sobre nuestros derechos soberanos en Puerto Rico".
El Ministro Wilson finaliza su nota con la siguiente afirmación:
El enviado americano en México termina recordando el fracaso de las intervenciones de Trescott y Blaine durante la guerra del Pacífico y pide al Secretario de Estado, el considerar la soberanía de Chile sobre Tacna y Arica como un fait accompli y no escuchar ningún pedido al respecto ni de Bolivia ni del Perú.(8)
Otra opinión negativa para la proposición boliviana es la sostenida por el Ministro americano en Santo Domingo, señor Frenton Mc Creery, quién en nota fechada el 16 de julio de 1910, presenta varias consideraciones, resumidas finalmente de la siguiente manera:
Dicho diplomático consideraba que los argumentos del Memorándum de Sánchez Bustamante eran algo artificiales y no basados en el derecho, sino en un altruismo que posiblemente correspondería a naciones hermanas que no estaban obligadas a ceder nada a Chile o al Perú. En la nota del enviado americano en Santo Domingo se destacan los siguientes puntos interesantes:
Más favorable era la opinión emitida por el Ministro americano en La Habana, quien con nota del 19 de junio de 1910, se dirigía al Secretario de Estado y le decía que aún cuando el gobierno cubano no daba importancia a los asuntos sudamericanos y era relativamente novato en asuntos internacionales, se permitía presentar algunas consideraciones al respecto. Creía el Ministro Jackson que:
Líneas más abajo, este diplomático continuaba diciendo:
Para terminar, él aconsejaba al Departamento de Estado, que toda acción de apoyo norteamericano a la proposición boliviana debería hacerse solamente una vez que dicha negociación hubiera sido presentada oficialmente a Chile y Perú , y siempre que la misma no hubiera sido rechazada, pues de apoyar los Estados Unidos de antemano a Bolivia, podría dar lugar a sospechas sobre los verdaderos motivos de este apoyo.(10)
La Legación americana en Guatemala emitió una opinión muy favorable a Bolivia, pues el Ministro W.F.Sands en su nota del 27 de junio 1910 decía:
1)Me parece que Perú no podrá tener éxito en el plebiscito a efectuarse sobre el futuro de los territorios de Tacna y Arica 2)Bolivia necesita y debe tener una salida al Pacífico, está justificada por sus propias necesidades para desear un puerto y efectuar todos los esfuerzos posibles, exceptuando la guerra, para obtenerla; 3) Creo - y lo digo con preocupación - que aún una faja angosta de territorio ajeno y neutral entre las fronteras de Chile y Perú, tendería a disminuir las fricciones entre estos dos países y ayudaría a preservar la paz y el equilibrio en Sudamérica".
Luego de algunas otras consideraciones sobre este asunto, el Ministro Sand, concluyó su nota con lo siguiente:
El enviado diplomático a Puerto Príncipe remitía a su vez, el 19 de julio de 1910, una larga nota en la que luego de analizar los diferentes hechos históricos, emitía, en cierta medida, una opinión favorable al pedido boliviano. El Ministro, señor H.W.Furnis resumía su posición de esta manera:
El Ministro enviado a Panamá , emitió el juicio más favorable a la proposición boliviana. El señor R.O. Marsh, mencionaba en nota del 27 de julio de 1910 al Secretario de Estado que él había trabajado en Bolivia, como Ingeniero Asistente en los ferrocarriles nacionales, en calidad de empleado de la firma americana Speyer & Co. Este diplomático escribía:
A continuación, el diplomático americano recapitulaba sus experiencias en Bolivia de la siguiente manera:
Cuando la importancia de la ruta Arica-La Paz para controlar el tráfico y comercio boliviano se hizo evidente, la concesión de la construcción de esta línea fue otorgada a un consorcio de intereses chilenos e ingleses relacionados muy de cerca con la Compañía del Ferrocarril Antofagasta-Oruro.
El efecto práctico de esto, fue el cierre comercial de las puertas de Bolivia a las empresas americanas y la retención de los grandes recursos minerales para Chile y sus amigos.
Como resultado, la empresa americana fue obligada a vender sus intereses a chilenos e ingleses y abandonar el país. No solamente Speyer y Cía. sino también otras compañías americanas, mineras y gumíferas fueron afectadas, incluyendo la American Rubber Company, del finado R.D. Evans de Boston. La mayoría de estas firmas han sido vendidas a ingleses y chilenos o están fuera del mercado. Los efectos sobre el desarrollo de intereses norteamericanos en Bolivia han sido totalmente desmoralizadores".
El señor Marsh, con referencia a las circunstancias prevalecientes decía:
El diplomático americano en Panamá concluyó su nota afirmando que:
El Ministro americano en Quito, W. Fox, afirmó que "Bolivia no tenía ninguna esperanza de salir al Pacífico", pues creía este diplomático que Chile al construir el ferrocarril Arica-La Paz, lo hacía precisamente para dominar definitiva y permanentemente el comercio boliviano. El Ministro americano en Caracas, S. Whitehouse, creía por el contrario, que Estados Unidos, deberían apoyar el planteamiento del Canciller boliviano y afirmó que Bolivia podría ceder a Chile una porción de su territorio en compensación a una salida propia y soberana al Océano Pacífico".(14)
Por el contenido de estas notas respondiendo a la circular del Secretario de Estado, pueden colegirse diferentes opiniones, unas favorables a la causa moral de Bolivia, otras favorables a los derechos del Perú y algunas que favorecían a Chile, por la posición de fuerza y prestigio que gozaba este país en ese entonces. El Secretario de Estado no pudo formarse una opinión al respecto ni el Departamento de Estado adoptó una posición definida. El Secretario de Estado, debido a los informes negativos de los Ministros en Lima y Santiago, como también aquellos de los diplomáticos americanos en Buenos Aires y Petrópolis, decidió dejar pendiente toda decisión sobre el Memorándum de Sánchez Bustamante hasta un momento más propicio. Momento que nunca llegó y que de hecho permitiría a Chile el poder usufructuar esos territorios por mucho tiempo más.
NOTAS
1. Daniel Sánchez Bustamante: "Bolivia, su estructura y sus derechos en el Pacífico. La Paz, 1919. Ver en especial el capítulo duodécimo y Récords of the Department of State relating to Political relations between Perú and other states: M748, Archivo No.723.2515/162.
2. U.S. Department of State, Washington, Archivo No. 723,2515/170
3. Archivo No.723.2515/182.
4. Archivo No.723.2515/183.
5. Sobre la posible guerra de Bolivia en contra del Perú, el Ministro Sherrill en buenos Aires informaba al Secretario de Estado, en telegrama confidencial del 14 de mayo de 1910 que Chile había ofrecido a Bolivia cooperación militar para una campaña bélica contra el Perú, a fin de que Bolivia consiga una salida al Pacífico anexándose Ilo y Chile consolidado la posesión de Tacna. Archivo No. 723.2515/151.
6. Archivo No. 723.2515/176.
7. Archivo No. 723.2515/173.
8. Archivo No. 723.2515/165. El diplomático americano, Henry Wilson, sirvió en Chile en 1900 y ya en esa época emitió opiniones muy duras contra Bolivia y Perú, por las características étnico - culturales de los dos países. Ver nota 165 del 22 de noviembre de 1900.
9. Archivo No. 723.2515/172.
10. Archivo No. 723.2515/164.
11. Archivo No. 723.2515/168.
12. Archivo No. 723.2515/175.
13. Archivo No. 723.2515/179.
14. Archivos No. 723.2515/174 y 723.2515/184.
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